Una de las más bellas canciones que se han escrito.
En realidad, este video debería ponerlo en este post, ya que el tema fue compuesto en homenaje a Steve Clark.
Todo en esta canción es un desgarro y un desahogo, desde los dulces arpegios iniciales hasta los riffs que la ponen arriba con esa pena y esa rabia, pero es el instante en que empieza a despegar con el fraseo de Tommy Skeoch lo que de verdad me parte en dos. Y entonces pienso que lo triste de que la gente no podamos continuar en la vida hasta el final del mundo y de los días es saber que se seguirán componiendo temas así y ya no estaremos para oirlos, ni nadie nos podrá contar nunca que tuvieron lugar.
Lo que sí es una suerte es que Tesla sigan existiendo como personas y como banda, y que en 2007 —16 años después de que la canción les naciera tan imprescindible y tan bonita— sigan tocándola con la misma intensa emoción de entonces.


