IrasMay 5, 2008 12:04 pm

El sábado pasado vino a mi casa este hombre de aquí que es conocido de Xavi y a su vez amigo de esta mujer de aquí y que desde que ocurrió lo que ocurrió se empeñó en ir a visitarla cada semana a la cárcel.

A pesar de no ser amigo mío directamente, este chico, desde hace años, tiene la costumbre de llamar para contarme cómo le va, y ya en su momento me explicó que planeaba interesarse activamente por la vida de la parricida «ya que la sociedad da la espalda a estas personas».

[Leer más]

IrasJanuary 10, 2008 2:21 pm

El otro día, cuando fue mi cumpleaños, Xavi me regaló un pastel. Era un pastel redondo de aproximadamente un kilo y medio de peso, cubierto de virutas de chocolate blanco tintado de naranja sobre una capa de nata reposada en un tiernísimo bizcocho dividido en tres niveles, los cuales alojaban una alfombrilla de trufa muy, muy, pero que muy rica. Por encima de la tarta, había un señor de nieve con su sombrero y su bufanda —todo ello fabricado en chocolate—, una plaquita donde podía leerse Felicidades y tres velas encendidas.

Lo del pastel no tiene gran interés, pero lo cuento como ejercicio, para no perder la costumbre de escribir, etcétera. La verdad es que no tengo mucho de bueno que comunicar últimamente, así que por eso estoy más bien callada.

[Leer más]

IrasJanuary 13, 2007 7:59 pm

Acabo de tirar 10 euros en una novela de Gustavo Martín Garzo y estoy molesta. Sobre todo estoy molesta porque podría haber empleado esos diez euros en un libro que estuviera bien. Me he puesto a leerlo hace un rato y ya en la página 23 me he dicho: «este libro no me interesa». Y darte cuenta de que un libro no te interesa cuando tienes ganas de leer, es una cosa que sienta mal.

En fin. Esto me pasa por no haberme fijado en la tapa, que lleva una etiqueta dorada de esas donde pone «best seller». También me pasa por haber confiado en un recuerdo feliz de hace cuatro años en que leí otro libro de él, Tres cuentos de hadas, y me gustó. Estoy enfadada conmigo misma por haber hecho una compra literaria compulsiva pero también porque ahora no sé qué hacer con este libro malo. A un amigo no se lo puedo regalar por razones obvias, y a un enemigo no sería normal dárselo tampoco, porque no tendría sentido quedar con alguien a quien odias y te odia, sólo por deshacerte de una novela enfocada a mentes obtusas. Del mismo modo, almacenarlo en casa me vine fatal porque apenas tengo sitio y no puedo invertir espacio en libros que no valen. Así que ahora estoy varada en una inmensa playa de fastidio, y todo por culpa de Gustavo Martín Garzo y su libro para señoras que van en metro y esperan y no saben qué hacer.

Ni que decir tiene que recomiendo encarecidamente no comprar este libro, Los amores imprudentes, porque en sus 23 primeras páginas ya dice siete u ocho tonterías grandes, pero grandes en serio. Una pena.

IrasOctober 30, 2006 11:57 am

A cien metros de mi casa hay una plaza de aparcamiento reservado para minusválidos. Es una plaza pública, lo que quiere decir que cualquier vehículo que tenga la tarjeta acreditativa, puede estacionar ahí.

Sin embargo, el noventa por ciento de las veces está ocupada por gente que no tiene ese documento, ni tiene minusvalía de ningún tipo, ni vergüenza que valga. Y no pasa nada, absolutamente nada. Nunca un guardia pone una multa, nunca una grúa se lleva un coche, nunca nada.

[Leer más]

IrasOctober 10, 2006 11:05 pm

En un centro comercial, en un cine, en un parque de atracciones (donde sea), la proporción de baños públicos suele rondar el uno contra veinte. Es decir, diez baños para señora normal, diez baños para caballero normal, y un baño para discapacitados, sean señoras o sean caballeros.

El mencionado baño para señoras o caballeros discapacitados, normalmente es más grande que cada uno de los veinte baños para señoras y caballeros no discapacitados, porque debe poder contener una silla de ruedas adentro con su respectivo dueño, y se debe poder maniobrar con ella sin romper nada, ni romperse el dueño tampoco.

[Leer más]

IrasJuly 2, 2006 2:49 am

Lo bueno de tener un blog es que si una noche estás sufriendo de insomnio por culpa de un calor desesperante, puedes abandonar la cama, ponerte a escribir cagándote en todo lo que se menea, darle al botón de publicar y regalarte un desahogo sin tener que molestar a nadie. Yo empecé a escribir un blog más o menos por este tipo de ventajas.

Ahora mismo, sin ir más lejos, me está ocurriendo lo mencionado más arriba. He tenido que levantarme porque en Barcelona estamos disfrutando de una temperatura asesina que no me deja dormir ni de un lado ni de otro. Y la experiencia me dice que si continúo estirada una hora más sin pegar ojo, voy a empezar a pensar en cosas raras, es decir, en cosas feas, en cosas de muy mala onda que van a terminar en tristeza, en miedo, en llanto o similar.

[Leer más]

IrasOctober 26, 2005 8:25 pm

—¿La silla también viaja? —me pregunta un taxista este mediodía cuando termino de subirme a su coche.

—¿A usted qué le parece? —le digo—, ¿cree que va a obrarse algún milagro durante el trayecto?

| Página siguiente »