Hace ya algún tiempo que debía haber hablado de Flannery O’Connor, pero si no lo hice antes fue porque todo lo que he de decir de sus historias, de su escritura, me da la impresión de que no va sonar bien.
Me gusta mucho esta escritora y la he releído bastante. Sus personajes desagradables, violentos, necios, muchas veces vulgares y todavía más veces malignos, son la humanidad. Una representación de esa humanidad que reconozco, viviendo en granjas con grandes hectáreas de tierra que explotar. Adolescentes que van a la ciudad por primera vez y se sienten perdidos; negros que trabajan para blancos, mujeres fuertes que lo envidian todo de sus vecinos, gente que se cree lista en su infinita ignorancia. Es decir, lo normal.
Las historias de Flannery O’Connor son casi siempre repugnantes para la niña anticuada que yo soy, y sin embargo, ella sabe contármelas sin provocarme estremecimientos. Sabe hacer que yo me sitúe en el porche de cada casa en la que vive su gente y escuche; que mire los atardeceres por las mismas ventanas que esas personas que en la página siguiente van a morir, o van a sufrir un dramático desengaño, o un abuso, o simplemente van a continuar con sus vidas como si nada terrible hubiese ocurrido cuando la realidad es que intentando cruzar el abismo cayeron en él.
Flannery O’Connor cuenta lo peor de cada ser que ha imaginado, pero es tan pulcra en sus descripciones, tan refinada a la hora de poner el ojo sobre la aguja, que la brutalidad de sus escenas me traspasa sin hacerme el menor rasguño. Sólo me deja la sensación de haber estado allí, de haber tenido la oportunidad de observar el mal muy de cerca, de haberlo visto actuar en varias funciones y haber vuelto sana y salva.

casi casi, como leer el diario
Comment by zorgin — August 18, 2009 @ 11:57 pm
Bueno, con la sutil diferencia de que leer a Flannery O’Connor te mejora la vida y leer el diario, no.
Comment by Barbarita — August 19, 2009 @ 10:24 am
Vaya nombre mas Irlandes! Flannery’s es el nombre del Pub dos calles mas alla de la mia (en realidad tiene como 7 pubs en toda la ciudad… O’Connor hace unos pasteles magnificos!
Comment by Candela — August 19, 2009 @ 2:08 pm
:)
Comment by Barbarita — August 19, 2009 @ 10:31 pm
Ya, ya lo se, siempre pensando en lo mismo: alcohol y dulces :(
Comment by Candela — August 20, 2009 @ 5:33 pm
:) :)
Comment by Barbarita — August 20, 2009 @ 9:16 pm
Casi como Stephen King cuando le sacas 200 páginas y las arañas gigantes.
Comment by Bernardo — August 22, 2009 @ 3:47 pm
No habia oido mencionar a esta escritora pero me llama mucho la ateción la manera en la que la describes yo tambien soy un poco quisquillosa para las cosas así pero de la manera en la que lo expones suena bien, la leere pronto.
Comment by Patricia Moranles — August 23, 2009 @ 10:08 am
Fíjate que mi neurosis de guerra me impide atreverme a leer algo así… y las noticias estuve sin verlas durante años porque no era capaz de verlas sin llorar… locuras que le dan a una.
Si me prometes que no se sufre hasta lo indecible, la próxima vez que encuentre un libro de esa autora en mi camino, lo leo.
Te agradezco el consejo.
Comment by pal — August 29, 2009 @ 11:03 pm
No, no se sufre, Palita. Es muy raro. Te quedas medio pasmada algunas veces; y otras, te ríes. Pero es tal como digo en el post: sales ileso de esa lectura. ¿Por qué? No lo sé bien. Sospecho que es porque ya desde los primeros párrafos quedas preparado para cualquier cosa y cuando ves funcionar a toda esa gente, te parece que sus actitudes y sus acciones son lo único que cabía esperar de ellos.
Yo también lloraba con las noticias (por eso no las veo más), y lloré como una demente mientras leía Doctor Pasavento (un libro de Vila-Matas donde cualquier pensamiento o hecho es de una bondad y una discreción tan particular que perfora), pero no con los cuentos de Flannery O’Connor.
Comment by Barbarita — August 30, 2009 @ 10:20 am
cuando a una se le acaban los interlocutores inteligentes o por lo menos interesantes, será que una es la que está mal?
No me respondas, escribe algo nomás… beso.
Comment by Anonymous — September 30, 2009 @ 10:43 am