Mi banda favorita regresó a Barcelona.

Nuestro amigo Piter se enteró de que venían pocos días antes del concierto, y nos volvimos todos locos.

Aplazamos la verbena (pero la vamos a celebrar esta noche, nada de anulaciones) y ayer nos plantamos en la capital sin pensárnoslo dos veces.

Ha sido la mejor noche de este año con diferencia. Conseguí estar en primera fila y cruzar miradas con mis ídolos. Tuve sonrisas de Frank Hannon, una estrofa de Jeff Keith y una morisqueta de Brian Wheat . Conseguí hacer un par de fotos y también conseguí cinco púas. La última de ellas me la regaló un roadie (y no cuento el detalle para no hacer esto demasiado sentimental) cuando terminó el concierto.

Alguien muy amable ya ha colgado videos en youtube. Adoro a esa gente altruista que graba los conciertos en favor del disfrute general, yo sería incapaz de perderme dos segundos del show por hacer eso. En la primera fila, en el único lugar vacío que se ve entre dos cabezas, justo delante del guitarrista, ahí estaba yo.


Tremendo regalo ha sido poder vivirlo.