Los Reyes Magos me trajeron a Germán en invierno. En esta foto ya era pleno verano y Germán aún no había perdido ni su gorra ni sus zapatitos. De hecho no perdió ninguna de las dos cosas nunca. Cuando Germán desapareció, desapareció entero.
No recordaba lo humilde que era la casa donde vivía, ni que el tranco de la puerta estuviera roto. Pero a Germán la memoria me lo devolvió siempre tal como era, con su cabello rubio oscuro, su pantalón a cuadros y unos ojos claros y brillantes como dos centímetros de cielo.

¡Qué foto preciosa!
Comment by Bernardo — March 13, 2009 @ 11:45 pm
Como Lili, me da un dolor en el corazón pensar que la dejé. Por lo menos tengo a Paula. Todavía estaba cuando volví por ella.
La foto es preciosa y el cuento también.
Me gusta este estilo: cuento breve.
Comment by pal — March 14, 2009 @ 8:49 am
De-li-cio-so
No sé por qué, hoy tengo ganas de abrazar a todo el mundo………… Y viniste con tu cuento a iluminar un poco más……….Gracias.
Comment by suigeneris — March 14, 2009 @ 4:38 pm
Que añoranza me has dado!! Por el camino quedaron muchos de mis soldados de guerra, pero por suerte, Karina siempre estuvo conmigo…
Comment by Anonymous — March 16, 2009 @ 6:08 pm
A mi me trajeron una vez a un gato de peluche en primavera. Y jamás lo volví a ver.
:’(
Comment by M — May 8, 2009 @ 7:30 am