Soy una odiadora compulsiva de dibujantes. Me ha costado toda una vida admitirlo, pero al final lo he hecho… y no crean que me he sacado un peso de encima.
Ya a los cinco años de edad era consciente de que existían personas que trazaban círculos mucho más reconocibles como tales que los que era capaz de hacer yo, y desde entonces no he dejado de sentir una frustración creciente. Frustración que con el tiempo ha derivado en rencor venenoso hacia todos esos genios que hacen del mundo un lugar más soportable con sus garabatos.
Recuerdo que en segundo de EGB mi deporte favorito consistía en espiar con el rabito del ojo a aquellos privilegiados que no se salían del contorno cuando pintaban con lápices de colores Alpino. Pero lejos de sentirme complacida en observarlos, me invadían unas ganas psicóticas de darles un codazo para que rayaran afuera por lo menos una vez en su vida y sintieran lo que dolía ser un negado natural para las artes plásticas. Sin embargo, nunca llegaba a poner en marcha mis impulsos porque tenía miedo a que la maestra me castigara de cara a la pared o me deportara al fondo del aula. O lo que era peor: que el atacado me devolviera el codazo con creces o directamente rayara de un color feo mi dibujo y me lo dejara peor de lo que me ya me había quedado a mí.
No sé como pude sobrevivir a una infancia tan sometida al deseo de dibujar cosas bonitas. ¡Si además nadie me obligaba, todo lo contrario, mi familia estaba harta de que pintara murales en los armarios! ¡Si era yo y sólo yo la que me torturaba tratando de copiar los dibujos de Purita Campos durante horas, y luego, cuando veía el resultado, me agarraban auténticos ataques de ira porque quedaba patente que no se parecían en nada!
No sé cómo a los doce años no me prendí fuego a lo bonzo en alguna clase de dibujo como protesta por la poca equidad que hubo en el reparto de talentos. Pero así, con este sufrimiento a cuestas, con este rencor enfermizo y continuado, he llegado hasta aquí y ahora a nadie debe extrañarle lo que soy: una odiadora de dibujantes declarada.
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(Con cariño para Candela, que le va decir GRACIAS a Purita Campos de mi parte!!!!!!)

No me lo voy a tomar como algo personal.
Comment by Bernardo — November 27, 2008 @ 11:07 am
¡Pues deberías! A ti te odio con una intensidad particular, por si no te habías dado cuenta :)
Comment by Barbarita — November 27, 2008 @ 11:39 am
Ademas Candela te va a traer algo DE Purita Campos…
Comment by Candela — November 27, 2008 @ 2:37 pm
Caramba, ese tipo de odios yo lo siento por los millonarios y por la esposa de Pierce Brosnan.
Comment by Ginger — November 27, 2008 @ 3:20 pm
Mi caso es igual que el tuyo y curiosamente mi hijo resulto muy buen dibujante, ahora estudia una especialidad de diseño grafico en ilustración. ¿Que irónica es la vida a veces no?
Comment by Erika — November 27, 2008 @ 10:33 pm
¡Vaya! Ahora comprendo ciertas miradas en mi infancia…
Comment by Pigmalion — December 1, 2008 @ 11:11 am
¡PLOP! (desmayo)
Mientras yo me paso la vida detestando a la humanidad, la humanidad insiste en rehabilitar a los rencorosos.
Ahora voy a tener cargo de conciencia y todo…
Trackback by Chica Murciélago — December 3, 2008 @ 6:51 pm
Purita Campos nos hizo mucho daño a todas las que no conseguíamos dibujar a nuestra queridísima Esther igual que ella… XDDDD.
Comment by fauve — December 31, 2008 @ 12:58 am