Últimamente pienso en esto: ¿cómo hace la gente para tener… pongamos 50 años, y estar contenta? ¿Cómo puede uno pasarse cinco décadas observando el mundo, la gente, la vida, y sentirse complacido? Es algo que hoy por hoy no me explico, y cada día me explico menos.
A veces me da por pensar que fingen. Me da por imaginar que una abuela simula felicidad para sus nietos porque los quiere. Que no puede actuar con naturalidad por conmiseración hacia ellos, por respeto a su inocencia, por salvaguardarlos de la realidad —del mecanismo interno de las cosas— unos años más.
Me figuro a esas abuelas maravillosas con sus trucos a cuestas, tirando del carrito de la compra o cosiendo disfraces a las hijas de sus hijas, aparentando que la Tierra es un buen lugar donde ser persona. Con sus ficciones cotidianas para niños, para nueras, para vecinas, dando una mano de pintura al mundo y tratando de hacerlo más confortable a los demás, siendo ésta la única forma que tienen de mantenerse ellas mismas a flote.
Quizá este razonamiento parezca cínico pero es la única explicación que encuentro a tanta sonrisa, a tanta amabilidad, a tanta esperanza de quienes ya vivieron lo preciso para saber que el ser humano es un proyecto erróneo. Y me pregunto si no será que al final todos tenemos una abuela adentro, una cuidadora vocacional que pone en marcha sus artes, sus mentiras, en cuanto nota que los cimientos del lugar en el que vive se agrietan.
A mí a los 50, si todavía sigo en el mundo, me gustaría que me saliera la abuela prestidigitadora que presupongo innata en cada uno de nosotros. No por los nietos que quién sabe si alguna vez tendré ni por los demás, sino por mí misma. Porque la capacidad de ignorar la realidad de una forma consciente y sistemática me parece una gran proeza. Porque vivir como si cada cosa que sucede tuviera fines distintos, consecuencias mejores, porqués mucho más inocuos, sin duda ha de ser más atractivo y más cómodo.
Yo quiero ser una abuela de esas. Desde ya lo quiero, pero me está costando…

Yo dudo mucho de que pueda ser buena madre. Me da miedo ser como la mia. Pero si me gustaria mucho ser como mi abuela. Siempre ahi por mi y para mi…
Comment by Candela — November 18, 2008 @ 3:01 pm
Yo lo que creo es que cuando uno está frente a un nene o una nena tiene la posibilidad de hablar como quien cuenta un cuento. Y eso relaja, hace bien, es como una vacación momentánea.
Comment by Bernardo — November 18, 2008 @ 8:28 pm
Lo que yo digo: hay que inventarse una buena mentira eficaz para sobrevivir… y a las antiguas generaciones se las ponían en bandeja. Ahora hay que currárselo más.
En resumen: la vida es una mierda. Invéntese usted otra y créasela.
Cuestión de fe.
ánimo y besotes!
Comment by suigeneris — November 19, 2008 @ 8:24 am
Adrián:
Si hijo, el mundo es una mierda, pero no todo el tiempo. Hay cosas maravillosas por las que vale la pena esta vida. No te las puedo heredar en una lista, cada cual tiene la suya propia, para algunos corta, para otros larga.
El mundo es una mierda, pero nunca les creas a los que te dicen que no hay de otra, aunque solo sea para que no tengan la victoria de quedarse con este mundo así como nos lo dejan y pretender que ellos han dado lo mejor de si!
El mundo es una mierda y un milagro, dos lugares comunes, que por lo mismo son muy razonables.
El mundo es una mierda, pero tú no.
Firmado: tu mamá
Será que logro así que mi hijo y yo seamos abuelos sonrientes?
pd buen día gente buena de este mundo!…ñuen ñía, gente mala del mundo (no se nos vayan a enojar). Que decía Mafalda.
Comment by pal — November 19, 2008 @ 9:38 am
Pal: si haces esa carta para Adrian un poco más extensa y la conviertes en libro, te cubres de dinero. La mayoría de las personas andan locas por que alguien, con conocimiento de causa o no, les diga exactamente eso.
El problema del mundo no es que no tenga cosas maravillosas por las que vivir. Es que le sobra gente.
Comment by Barbarita — November 19, 2008 @ 11:35 am
Nada de libro plasta- graciahadioh no me muero de hambre- solo una breve conversación con mi hijo a la altura que me da el mate, que no por ser bajita, bajita es menos cierta.
Comment by pal — November 19, 2008 @ 1:17 pm
Lo malo es cuando acabas creyendo que la que sobra es una misma…
Comment by suigeneris — November 20, 2008 @ 4:36 pm
Presupones que uno es distinto, o sabe más, o ve las cosas de otra forma por tener más años. Quia. Uno está igualito de perdido, de tonto, o más, que cuando era un adolescente.
Cuanto más te parece que sabes, más te coge todo por sorpresa. ¡Joder, cincuenta años y aquí estoy, con todo por hacer! Eso es lo que piensas.
Comment by Oz igual de tonto — November 22, 2008 @ 8:01 am