Te habrás fijado alguna vez en que hay niños que se mueven lentos. Cuando esto ocurre lo más normal es que se deba a que son vagos. Pero hay otros niños que también se mueven lentos (mucho más difíciles de ver que los anteriores) y no van despacio por vagancia, sino por una enfermedad que se llama Distrofia Muscular.

La Distrofia Muscular es un problema bastante grande. No da dolor de cabeza, ni llena la nariz de mocos, ni levanta fiebre, pero hace que las piernas de los niños que lo padecen sean cada vez más débiles, por lo que les cuesta muchísimo correr, saltar o subir escaleras (además de que andan raro).

Al cabo de un tiempo, los doctores ponen a estos niños unos aparatos que van por dentro de la ropa para que puedan seguir caminando. Sus brazos también se vuelven débiles, aunque por regla general son capaces de continuar haciendo las mismas cosas que los niños que los tienen bien, excepto jugar a basket o participar en competiciones profesionales de levantamiento de pesas.

Con los años, los aparatos ya no les son de ayuda y terminan utilizando una silla de ruedas para moverse, pues ésta es una enfermedad que nunca va a mejor sino a peor. Lo bueno del caso es que los investigadores ya saben por qué ocurre y están trabajando mucho para conseguir una forma de curarla.

Las únicas cosas en las que no logran darse prisa los niños con Distrofia Muscular son aquellas en las que se usan las extremidades, pero en todo lo demás pueden llegar a ser auténticas máquinas: observar, escuchar, leer, comprender, pensar (incluso mentir), etcétera. Tambien pueden ser amigos leales, personas antipáticas o fans de Michael Jackson. Es decir, para todo aquello en lo que no intervenga la fuerza física, no tienen límites.

Alguna gente mayor considera que los niños con Distrofia Muscular son especiales, pero eso no es verdad. Una enfermedad no convierte a nadie en especial, sino en enfermo. Cuando alguien utiliza la palabra «especial» para definir a un niño con Distrofia Muscular, simplemente está tratando de decir que es diferente de una forma que no moleste a nadie.

La mejor manera de ayudar a los niños con Distrofia Muscular es no olvidarse de ellos en la piscina ni en los lavabos del colegio. No tener nunca prisa, y hacer broma comparando su modo de vida con el de los caracoles, los mexicanos y otras especies tranquilas, de vez en cuando.