HistoriasJune 18, 2008 9:25 am

LAS PREOCUPACIONES DE UN PADRE DE FAMILIA

Un cuento de Franz Kafka

Algunos dicen que la palabra «odradek» procede del esloveno, y sobre esta base tratan de establecer su etimología. Otros, en cambio, creen que es de origen alemán, con alguna influencia del esloveno. Pero la incertidumbre de ambos supuestos despierta la sospecha de que ninguno de los dos sea correcto, sobre todo porque no ayudan a determinar el sentido de esa palabra.

Como es lógico, nadie se preocuparía por semejante investigación si no fuera porque existe realmente un ser llamado Odradek. A primera vista tiene el aspecto de un carrete de hilo en forma de estrella plana. Parece cubierto de hilo, pero más bien se trata de pedazos de hilo, de los tipos y colores más diversos, anudados o apelmazados entre sí. Pero no es únicamente un carrete de hilo, pues de su centro emerge un pequeño palito, al que está fijado otro, en ángulo recto. Con ayuda de este último, por un lado, y con una especie de prolongación que tiene uno de los radios, por el otro, el conjunto puede sostenerse como sobre dos patas.

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AfectosJune 15, 2008 12:54 pm

Un día (de ésto hará ya diez meses o quizá más) subí a la habitación donde mi amigo Hernán escribe y tiene todas sus maquinitas de trabajar y boludear, que está en la tercera planta de su casa. Cuando llegué arriba y me fui a sentar, me di cuenta de que nos habíamos olvidado subir mi cojín. Le dije a Xavi si hacía el favor de traérmelo, y se fue a buscarlo.

Cuando lo tuve de vuelta y me lo estaba poniendo bajo el trasero, vi que la Nina, con tres años entonces, observaba la escena muy interesada. Al momento me preguntó:

—¿Tú por qué siempre te pones un cojín cuando te sientas?

—Porque paso mucho tiempo así —le dije. Ella hizo un ligero movimiento de párpados, como dando a entender que eso era obvio. Yo continué—: El tema es que si estás mucho rato sentada sobre cosas duras, el culo acaba doliendo. Y si duele demasiado tiempo, al final se hacen heridas. Así que para que eso no pase, siempre uso el cojín.

—Ajá —dijo, y una vez satisfecha su curiosidad empezamos a montar un muñequito de esos que van en los huevos Kinder.

Después, nunca sucedió nada más que tuviera que ver con cojines ni con sentarse ni con nada parecido.

Hasta hace unos días en que me preguntó si jugaba con ella a hacer una casa con unas piezas de gomaespuma que tiene. Le dije que sí y comenzamos. Pero la casa había que construirla en el suelo porque las piezas son enormes y desde la silla me estaba resultando difícil. Entonces le pedí que me esperara un segundo, que mejor me ponía en el piso para poder jugar bien.

Me dijo que vale, que estaba de acuerdo. Y en lo que yo me quise levantar, agarrar mi cojín, darme la vuelta y empezar a desparramarme sobre las baldosas, ella ya había volado, se había hecho con el almohadón azul que siempre está en el sofá y lo había puesto muy bien colocadito en el suelo, todo para mí, al lado de la montaña de piezas.

IrasJune 14, 2008 11:46 am

No hace mucho estuve en una actuación de Xavi con una de sus bandas. Fui con unos amigos, pero una vez dentro de la sala me quedé aparte porque ellos preferían mantenerse atrás, junto a la barra, y yo para poder ver algo he de ponerme delante de todo o termino contemplando sólo los culos de la gente.

Estuve todo el concierto allí, en primera fila, y se podría decir que conocía al 50% de la concurrencia: fans del grupo, amigos propios, amigos de amigos de amigos, otros músicos, etc. De toda esa gente a la que me une algún tipo de relación, por más leve que sea, nadie se extraña si me ven pulular sola de un lado a otro y nadie piensa que me pase nada raro. Si necesito cualquier cosa, saben que voy y la pido y ya está.

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Ciencia-ficciónJune 12, 2008 10:15 am

Me molestan mucho los idiotas. Esto es algo que, me imagino, le debe pasar a todo el mundo. Pero como la gente por regla general tiene familia y entre la familia suele haber siempre algún idiota al que le tienen cariño, disimulan. O aguantan.

Yo soy una privilegiada. Con el paso del tiempo fui perdiendo a toda mi parentela, que ya desde la línea de salida prometía ser bastante escasa, pues mi padre se volatilizó en cuanto yo empecé a ocupar espacio en la panza de mi madre, y con él todo el catálogo de tíos, abuelos y primos a los que se suele denominar «paternos».

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Sin remedioJune 9, 2008 3:17 pm

Una noche duermes mal y cuando despiertas tu cuerpo opera al cincuenta por ciento del cincuenta por ciento de lo que sería el funcionamiento normal de una persona. Para más sorpresa, el lado derecho de ese cuerpo (que sigue siendo el tuyo, claro) se está moviendo sólo a una décima parte de ese porcentaje residual antes mencionado. Y de ese lado derecho que ya en su conjunto es de una inmovilidad que da risa o, dependiendo de la anterior profesión de uno, asco, el brazo en concreto está a menos de la mitad. Por lo tanto ahora mismo me hallo escribiendo esto con una sola mano, esa que ni aun en la cúspide de su esplendor cinético supo ser un poco hábil.

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