No sé cuando se me pasaron las ganas de drogarme más. Imagino que fue en alguna de esas ocasiones en las que Xavi me ponía un cogollo entero dentro de una tortilla y me dejaba en coma. O quizá cuando la psicóloga del Juzgado de Familia dijo que mi hijo no veía nada positivo en mí y que había que respetar su deseo de no tratarme. Supongo que fue en alguna de esas tremebundas situaciones cuando quedé divorciada de las drogas para siempre.

El problema de perder la costumbre de drogarte es que llega un momento en el que ya no te acuerdas de lo bien que lo pasabas, de lo feliz que eras, de las pocas ganas de suicidarte que tenías. ¡Qué ligero era todo cuando venía mi amigo Tibu a casa, comíamos pizza con marihuana y mirábamos una peli de terror de serie B! Braindead en el aparato de VHS, y mi hijo, que entonces era un niño al que todavía no se le notaban los efectos de la reeducación insidiosa que venía soportando, disfrutaba de lo lindo con el descuartizamiento masivo de zombies. ¡Lo escuchaba reír y estremecerse de asco y susto al mismo tiempo, y lo amaba hasta el infinito!

No sé exactamente cuando fue que decidí que debía portarme bien para el resto de mis días porque a lo mejor así me sería devuelto aquello que me arrebataron. Pero ahora mismo, en este mismo instante, pienso que eso es una estupidez. Debería volver a tener ganas de bailar, y bailar como fuera capaz de hacerlo. Stevie Wonder, por ejemplo. Y vivir más. Ahora que ya no hay remedio para nada debería retomar mis viejas costumbres y dejarme de buenos comportamientos. Ahora que ya he conocido el mundo y la mentira, y veo tan claro que nada merece la pena, y que todos estamos tan y tan condenados al fracaso y a la realidad y al dolor y al despropósito éste de existir, debería volver a drogarme un poco, como antes. Sin culpa, muy tranquila. Y sentir las cosas, esas que son todo el tiempo las mismas y se repiten hasta la degeneración y el asesinato y el vómito y el aburrimiento, como si fueran otras. Hay consejos que, creo, es bueno poner en práctica cuanto antes.