El menos común de los sentidos
El sábado pasado vino a mi casa este hombre de aquí que es conocido de Xavi y a su vez amigo de esta mujer de aquí y que desde que ocurrió lo que ocurrió se empeñó en ir a visitarla cada semana a la cárcel.
A pesar de no ser amigo mío directamente, este chico, desde hace años, tiene la costumbre de llamar para contarme cómo le va, y ya en su momento me explicó que planeaba interesarse activamente por la vida de la parricida «ya que la sociedad da la espalda a estas personas».
La cuestión es que el sábado vino y a diferencia de otras veces en las que habíamos hablado y yo nunca junté valor para preguntarle qué tal estaba ella, esta vez sí lo hice. Me interesaba saber cómo se encontraba, cómo se sentía, y él al parecer tenía unas ganas locas de poder explicar su experiencia como Visitador Carcelario Por Convicción Ideológica.
Relató muchísimas cosas, pero de lo que me dijo quiero rescatar algo que para mí fue lo más impactante de todo.
Le pregunté:
—Y ella, ¿te dice si recuerda a menudo a los niños? ¿Habla contigo de ellos?
—Sí, los echa mucho de menos, y cuando los menciona llora y se pone mal. Pero yo lo que le digo es que me tiene a mí, que hago por ella lo que muchos hijos no hacen por sus madres.
Se me quedaron los ojos como el dos de oros.
—¿Pero cómo le dices eso?
—Bueno… para intentar reconfortarla de alguna forma.
—¡Pero eso, frente a sus hijos muertos, muertos por su propia mano, lo peor de lo peor, no es un consuelo es una ridiculez!
—Ya. Eso mismo me dijo ella.
Y entonces me quedé de piedra. Porque si hasta una mujer completamente enferma de la cabeza tiene más sentido común que este tipo que pretende ayudarla, las autoridades deberían salvarla de gente así o dejarla que se suicide tranquila y bien, de una vez por todas.

Hay un refrán que dice: “Dios los cría y el viento los amontona”.
Comment by Ginger — May 5, 2008 @ 12:58 pm
Lo siento, me reí, fue una risa desubicada que me asaltó nerviosa y estúpida… es tan pero tan absurda la escena… es como si dios le hubiera mandado de condena al tipo ese… le va a mostrar la espalda de manera personal e intrasferible cada semana, sin que haya una sombra de esperanza de que deje de hacerlo.
Comment by pal — May 5, 2008 @ 6:56 pm
Lógico: las convicciones ideológicas son las peores convicciones que hay.
Comment by Bernardo — May 5, 2008 @ 8:29 pm
Ber, las religiosas tampoco lo hacen mal… en realidad las convicciones que no consideran el factor humano… aunque no tener convicciones tampoco es menos peligroso… a lo mejor la insensibilidad mezclada con las convicciones profundas, quizás eso es lo peligroso… (disculpen la intromisión, pero este tema me preocupa, el de las convicciones…)
Comment by pal — May 5, 2008 @ 9:12 pm
sabés que tenés razón!
Comment by alex — May 5, 2008 @ 11:55 pm
Uy, qué cosas. Me pregunto si es que a veces la gente hablamos antes de pensar, o directamente la manera de hacer de algunos es no pensar.
Comment by Malenita — May 7, 2008 @ 10:29 am
Yo no comprendo cómo una madre puede llegar a ese extremo, y lo peor que estas cosas sigan pasando, ayer hubo dos casos más. Barbarita tú que llegaste a conocer a esta mujer: ¿de verdad son gente normal y corriente? Me parece incomprensible que estas cosas ocurran de la noche a la mañana y nadie del entorno inmediato detecte absoluntamente nada…Debe ser duro, muy duro, más si eran conocidos. Descansen en paz estos pobres angelitos. Saludets.
Comment by Núria (Fiesta) — May 9, 2008 @ 9:25 am
Sí, Nuria, era una chica normal. Alegre, cariñosa, comunicativa. Trabajaba en un taller donde confeccionan uniformes y ropa laboral. Tenía amigos, familia, etc. No se, una vida de lo más normal que te imagines. Por supuesto que esas cosas no pasan de la noche a la mañana, pero es asombroso cómo la gente puede llegar a ponerse una máscara y tirar así años, sin levantar ninguna sospecha, hasta que un día todo el horror que vive dentro de ellos se materializa. Es espantoso.
Comment by Barbarita — May 9, 2008 @ 10:45 am