Devuélveme el amor que me arrebataste,
o entrégaselo, lo mismo me da, al abajo firmante;
pues no hay en este mundo —aunque parezca absurdo—
ni en planetas por descubrir, lo que aquí te pido.
Y no te obligo a nada que no quieras.
Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden;
te conocen, pero no llegan a ti.

Una de las más hermosas canciones de Enrique Bunbury, perteneciente al álbum Viaje a ninguna parte. Desde el Liceu de Barcelona, junto a Nacho Vegas.

Si para continuar leyendo una vez leído Vila-Matas has de bajarte de Vila-Matas o no lees más, en la música ocurre lo mismo: una vez alcanzado Bunbury, el resto es un piso abajo. O dos, o tres…