En realidad escribir me parece un acto muy pedante. Hablar sin necesidad de que nadie te escuche. Hablar solo en mitad de la noche. Hablar sin sonido, con el mute accionado y no parar hasta que se te acabe el aliento o te trabes mal en un párrafo y entonces digas: a la mierda y te vayas a dormir. Hablar, hablar y hablar para nadie y para cualquiera. Porque se escribe con la esperanza de ser rescatado en algún momento o, dicho de otra forma, con la seguridad de que tus palabras van a servir de rescate a otros en un lugar o en un tiempo lejanos al instante de ser concebidas, y eso pone alas a tu monólogo y lo hace planear sobre tu cabeza y luego escapar de la habitación ventana afuera, y bajar a ras de los tejados hasta otras latitudes del barrio, atravesar la ciudad y llegar a la playa y después regresar y contarte cosas a ti mismo, que en el fondo es la única razón por la que emprendiste el viaje.
Escribir es hablar en la oscuridad ante un interlocutor sin rasgos que nunca te va a discutir nada. Tampoco va a convenir en ninguna de tus ideas, por supuesto, pero en realidad escribir se asemeja tanto a creer que tienes gran parte de razón ya de antemano (y eso me resulta tan presuntuoso) que a veces me dan ganas de no escribir más. O de escribir y no publicar lo escrito, como cuando piensas con detenimiento sobre algo pero prefieres mantener tus conclusiones sólo para ti porque te parece de mala educación andar diciendo siempre lo que crees. O como esas veces que le aconsejarías a un amigo sobre algo que sabes es de su incumbencia y no lo haces porque no te han pedido directamente tu opinión.
Pero la escritura no funciona así, por suerte. A la escritura es difícil contenerla porque está conectada con la libertad y la soledad de un terreno baldío, de una parcela deshabitada que se te presenta a cualquier hora y por cualquier frente al que te decides a mirar y en el que siempre es de noche y todo está permitido: ser tú, ser otro, ser todos y todo lo que se te antoje. Y vivir más, más vidas, darle nuevas vueltas de tuerca a lo ya conocido y ensayar en medio de lo que estés dispuesto a conocer. Otorgar mayor o menor entidad a la más peregrina circunstancia del pasado, del presente o del futuro y revitalizarla o aniquilarla de un zarpazo estilístico o elucubrativo. Tú decides, tú mandas en cómo quieres recordar, en cómo quieres avistar los acontecimientos y reproducirlos, en cómo quieres que los demás conozcan el mundo, la pequeña porción de mundo que tú representas.
La escritura nace antes que nada para deleite del ego del que la ejerce y para crear tribunas con espectadores a distancia que sólo te van a abuchear, a rebatir o a elogiar con una cascada de letra impresa de por medio. Y mientras tanto tú, en tu solar a medianoche, libre. Libre y a salvo. ¿Existe algo más soberbio que eso?

Sin embargo los lectores tienen la posibilidad (y también la libertad) de no leer lo que escribes.
El desarrollo de tu razonamiento es por demás interesante (y muy bien expresado). Sin embargo yo veo el acto de escribir desde otro lugar: el de la humildad de exponer tus ideas a otros, sabiendo de ante mano que pueden juzgarte, criticarte o defenestrarte (o elogiarte) y justamente por el anonimato de quien lo hace, no tener derecho a defendete, o ser malinterpretado.
Por eso, y como en todo, nunca hay una sola visión del actuar.
En mi caso, por ejemplo, escribo porque me sale más barato que pagar un psicólogo.
Te mando un beso grande.
Comment by Ginger — September 23, 2007 @ 12:27 pm
En todo este tiempo, es la primera vez que he sentido la verdadera necesidad de hacerlo, así que ahí voy: Me ha gustado mucho el texto.
Un saludo.
Comment by ONe — September 23, 2007 @ 2:15 pm
Hola, llegué a tu blog por Pal, y me gustó. Por cierto que ayer te recomendé.
A lo que voy. Yo creo que escribir es algo muy simple, tan simple como tirarse un pedo, rascarse cuando te pica, gritar cuando duele, besar cuando deseas, llorar cuando te emocionas… tan simple como que dices: QUE A GUSTO ME HE QUEDAO.
Pues para mí eso es escribir, y ya está.
Comment by suigeneris — September 23, 2007 @ 6:29 pm
Querido o querida Suigéneris: cuando dices que escribir es como tirarse un pedo quiero reconocer el concepto “desahogo” en lo que expones, pero permíteme decirte que es una de las afirmaciones menos amables para con la literatura que he leído en mi vida.
Igualmente, te agradezco la recomendación ;-)
Gracias, One. Bienvenido!
Gin, es curioso. Hay gente que está convencida de que yo también escribo para ahorrarme el psicólogo. Y no, en absoluto. Textos como “Donde no has pisado no has vivido”, normalmente son malinterpretados en esa dirección. Y bueeeeeeno, qué le vamos a hacer!
Besos también para ti ;-)
Comment by Barbarita — September 23, 2007 @ 10:09 pm
No sé, nena. es como mucho para esta hora de la noche en el sur del mundo. La verdad es que hace tiempo perdí el interés de saber por qué una escribe. Me parece que es como en el teléfono: si no lo pagás te lo cortan. O sea que pagás para seguir hablando. Y si escribí, lo más probable es que ses para seguir escribiendo.
Mirá, me parece que más importante que por qué, es por ejemplo dónde. Yo cuando escribo en la computadora del nene, me queda la espalda a la miseria. O sea que mi lumbalgia es consecuencia directa de la mala sintaxis. Cuando escribo en la laptop de Clarita, me queda el cogote torcido, como pavo que ve llegar el 24 de Diciembre. Así que no llego a decidirme.
Igual con el cuándo. Si escribo de noche, me duermo a cualquier hora, me levanto hecha un basilisco y me acusan después de temer malhumor. Y si escribo de día, me distraigo con caualquier pavada.
Así que ya ves, el tema da tela como para cubrir un circo.
Un beso grande.
Comment by La Romu — September 24, 2007 @ 2:24 am
Y ahí tenés otra: por qué una escribe rápido y no corrige suficiente. Para muestra, los errores de arriba.
UBG.
Comment by La Romu — September 24, 2007 @ 2:38 am
Yo creo que tienes mucha razón en esto de que el escribir es un acto de libertad, para mi lo es.
Yo creo que tienes razón en esto de la “soberbia” y sin embargo… es el acto de la soberbia de ser y de atreverse a ser, con todas las consecuencias, que las tiene una de las cosas más generosas y duras que conozco. Y aún agrego desde mi perspectiva: más sabiendo que no eres el escritor del año. Que no es tu caso.
Mira la cantidad de gente que se “tranca” después de perder cierto grado de anonimidad en este formato… no les alcanza la soberbia? o no le alcanza el valor?
Y al final es una vez más como decía mi mamá:
“el que hace lo que quiere, recibe lo que no quiere”. Y entonces?
Justo pensaba el otro día en este tema. A mi muchas veces no me gustan las concecuencias de mis escritos y sin embargo… esa soy yo! No tendré derecho, no debo permitírmelo?
A veces pienso seriamente en que el ciclo se completó y que debería callarme. Puede ser que lo haga.
Yo voto, por ahora, porque lo hagas como insinúa la Romu, ponte cómoda y sigue escribiendo.
Un besote.
Comment by pal — September 24, 2007 @ 7:10 am
…que vaya la Romu a tener razón hasta en esto de escribir apurada y no corregir bien… Ay!
conSecuencias, aceptar las conSecuencias… y un par de ,,, también mando. Que tanto, oh!
Comment by pal — September 24, 2007 @ 7:14 am
Bueno, Romu, por si te consuela en algo te diré que no eres la única a la que le duele la espalda cuando se sienta a escribir frente al ordenador, pero prefiero no pensar en ello. Un día a propósito de ésto le pregunté al Xavi: “¿Tú crees que estaré vieja, bombón?” y él me dijo “No, vieja, no: enferma”. Así que ya ves…
Pal: respecto a lo que dices de la gente que se traba en cuanto pierden el anonimato o parte de él, te diré que a mi me pasó algo parecido a mediados del 2005 y cambié de nombre y de dirección porque literalmente no podía explicar nada más sólo de imaginar que ciertos individuos que me estaban dañando llegaban y se ponían tranquilamente a leer mi mi vida, mis sentimientos, mis expresiones de afecto a la gente que venía a leer y que no eran sólo lectores sino también amigos. Digamos que esto sucedió así porque yo en aquél tiempo escribía sin conciencia de que a un blog entra todo tipo de gente, no sólo los amigos que has hecho en la red, sino cualquiera. Incluídos los que te conocen en la vida real, sean amigos o menos amigos. La cuestión es que de repente te ves desnudo en medio de las Ramblas y lo primero que se te ocurre es desaparecer, pero si de veras escribir representa un placer para ti, vuelves y entonces lo que haces es publicar ya plenamente consciente de que vas a ser leído por cualquier bicho. Y eso, desde luego, condiciona lo que escribes, pero no forzosamente para peor, sino todo lo contrario. No niego que para mí todavía hay un punto de violencia en publicar textos como “Cosas que no debo olvidar”, cuando sé que va a terminar leyéndolo gente que me conoce personalmente y con quien jamás he hablado de ese tema y menos aún en ese tono, pero creo que atreverte a darle al botón de publicar es ir aprendiendo a poner distancia entre tú y tus escritos, y cuando al fin adquieres la distancia justa es cuando realmente eres dueño de tu propia escritura y lo demás te importa bastante menos.
No sé los demás, pero al menos esa es mi experiencia.
Comment by Barbarita — September 24, 2007 @ 8:50 am
Si, Barbie, sisisisi… la distancia con tu propia escritura. Esa es la clave de la libertad y así deja de ser una soberbia ;)
Gracias Barbie, de verdad, muchas gracias.
Comment by pal — September 24, 2007 @ 12:11 pm
Bueno, (soy “querida”, y si no pregúntale a Pal), veo que te has fijado en lo del pedo más que en lo de las lágrimas, y, desde luego, hay gente que escribe libros que parecen pedos. No sé si escribir las cosas por su nombre es poco amable o la cruda realidad…
En cualquier caso no todo lo que se escribe es literatura, o sí?
Lo que quería decir era que simplemente escribir no tiene por qué ser un acto ni trascendental ni interesado, simplemente puede ser necesidad de echar fuera lo que te corroe, conforma, identifica, define, reinventa, esclarece… a ti mism@ en el mundo, en forma de palabras y silencios, (porque una parte está en lo que se dice pero otra gran parte está en lo que se omite. Escribir para comprendernos, mentirnos, imaginarnos, encontrarnos…
Y créeme, para algunos, escribir (literatura o no) es como una diarrea mental que sirve de catarsis.
¿Pedos y diarreas? Qué asquito…
Anda, besotes ;)
Comment by suigeneris — September 24, 2007 @ 7:27 pm
No, Suigéneris, me había fijado igual, lo que pasa es que lo otro no era divertido remarcarlo.
Estoy de acuerdo en que escribir no tiene por qué ser nada trascendental, de hecho tiempo atrás publiqué una entrada hablando de eso. Y te digo más: he comprobado que a la mayoría de los que se ponen trascendentes les salen libros feos.
Comment by Barbarita — September 24, 2007 @ 8:25 pm
Es que para vivir, es necesario contar historias, Barbarita.
Besos y vidas.
Comment by DudaDesnuda — September 24, 2007 @ 9:48 pm
Coincido con vos en lo de presuntuoso. Es como cualquier rama del arte, como la música, por ejemplo. O la pintura. Es como si uno creyera que hace algo tan interesante como para que otra persona la lea, vea o escuche.
Comment by José Joaquín — September 26, 2007 @ 7:58 pm
Jaja, supongo que se trata de ir vendiendo el género, que se suele decir. Cada cual muestra los “encantos” que tiene. A un@s les da por lucir escote, ojazos o músculo… a otr@s solo nos queda el garabato amanuense para vendernos y, a veces, malamente, pero es lo que hay.
Vamos, es sólo una razón de tantas.
Comment by suigeneris — September 26, 2007 @ 10:12 pm