De 1978 a 1983 no paré de escribir diarios.
Diarios que una mañana de 1998 destruí en un arranque de demencia, vergüenza y deslolación. De todo aquello sólo se salvó la primera hoja, que estaba suelta y guardada lejos en una caja. Se trata de un folio muy tupido, doblado en cuatro, lleno de palabras todo él. Sin un sólo espacio en blanco, sin un sólo punto y aparte donde tomar un respiro.
Después de escribir ese texto inicial a modo de experimentación, alguien me regaló (o yo misma me compré, no lo recuerdo) mi pimer diario con candado para poder anotar secretos con toda libertad, que era lo que nos gustaba hacer a las niñas de entonces.
Cuando vuelvo a leerlo, me resulta increíble lo que me parecía ya en aquél tiempo a lo que he acabado siendo de adulta.
El contenido de la primera y única entrada superviviente de mi diario infantil es lo que van a poder leer más abajo. Lo he transcrito tal como lo redacté en su momento, sólo he añadido la cursiva a las faltas.
11-05-1978
Esto es algo nuevo pero eficaz para saber lo que pienso. Me gustan estas cosas. ¿Y si alguien viera lo que voy a escribir, pensaria que estoy loca? ¡Y que más da, la gente me trae sin cuidado! La gente no sabe nada, bueno, según qué gente. ¿Qué habrá dicho la señorita de todo lo que escribí ayer? No creo que haya pensado nada porque ella no sabe quien es Carolina, ni falta que le hace. Y mi compañera es tonta porque ella no entiende nada ni tampoco hace nada por entenderlo. A mi me da igual, peor para ella. Ya me han interrumpido, bueno, tampoco es para enfadarse. Hay qué bien tengo ganas de saber como es Immaculada, aunque tampoco me muero por saberlo, sí me moriría si fuera Dani quien actuara. Entonces estaría insoportable y qué mala pata que ayer no encontré nada de él. Qué lástima. Me estoy acordando de que tengo que ir al colegio. Me gustaría que fuera fiesta. Esto está muy bien así podré saber qué pensaba cuando tenía 10 años, a lo peor luego me rio, qué más da, bueno así sabré lo que sufría entonces y cada vez que me acuerdo de lo del inglés me da un ataque y menos mal que ayer tenia ganas de hacerlo, pero no muchas. La señorita decía que nunca se puede dejar de pensar. Yo lo he intentado y nunca he podido. Me duele la mano. Hay si pudiera estar bajo el sol de Hollywood con el monopatín, siempre me acuerdo de eso y en verdad me gusta, a lo mejor un dia lo consigo. Pienso que si me muriera y alguien leyera esto me gustaría que fuera Dani aunque con la mala letra que hago, bueno ya lo pondría alguien con buena letra, así Dani se enteraría de lo que pienso, las demás personas no me gustaría que lo leyesen, bueno si acaso Guadalupe o Laura, de los demás nadie. Sí, Carolina, pero a ella que se lo contara Dani, pero prefiero no morirme, aunque si las cosas siguen así eso será lo mejor. Me duele la mano de escribir tan deprisa. Voy a parar un momento son las 2 y media más un minuto. Hay que ver lo que corre la imaginación, pero es chulo escribirlo, porque luego es divertido leerlo y saber por cuantas cosas has pasado. Me acuerdo de Dani, él siempre está en mi mente, me gustaría que no fuera un bailarín, claro que si no lo fuera y fuera un chico de la calle no me atervería a hablarle y siendo un bailarín es más divertido y más interesante, pero las otras niñas me tendrían manía por eso lo que me gustaría es no haberle conocido, después del fracaso del Club me siento como si me echaran de el grupo o mundo de las bailarinas y me duele, sobre todo cuando oigo a Mateo hablar del festival. Dani es el unico chico que me ha hecho sentir una emoción semejante en algún chico. Desde la tarde que le vi en el ensayo general, esos ojos suyos me dejaron medio tonta y me pareció el niño más guapo que había visto en mi vida y así se lo dije al dia siguiente a Guadalupe y a Laura. Ya voy a acabar que me duele la mano y ya estoy terminando el folio. Espero que esto haya quedado bien. Pronto al cole. Son menos 20.

Dani. Carolina. Laura. Guadalupe. Mateo. La señorita… sabés algo de la vida de ellos?
Comment by Sonia — August 8, 2007 @ 10:35 pm
De Dani y de Carolina, que era su madre, nada. De Laura y Guadalupe, sí, son abogadas las dos, están casadas y tienen niños que ahora tendrán ocho o nueve años. Mateo trabajó en la radio mucho tiempo y tuvo un hijo que más tarde fue al colegio en el que hizo de monitora de comedor durante toda su vida mi antigua suegra (una casualidad bastante grande). De la señorita no supe nada más en cuanto dejé el cole.
Comment by Barbarita — August 8, 2007 @ 10:51 pm
No te animarías a mostrarles la hoja rescatada del diario? Supongo que los haría muy felices.
Comment by Sonia — August 9, 2007 @ 1:55 am
No, la verdad es que no. Además, ninguno de ellos es alguien con quien tenga ocasión de relacionarme hoy en día.
Comment by Barbarita — August 9, 2007 @ 9:40 am
“Hay si pudiera estar bajo el sol de Hollywood con el monopatín”
:)
Un beso grande.
Comment by La Romu — August 9, 2007 @ 3:56 pm
:)
Sí, no sé qué se me habría perdido ahí, tan lejos. Lo cierto es que a causa de esa manía mía de Hollywood y el monopatín, años más tarde me hice fanática de los Jefferson Starship sólo porque su guitarrista había sido (o era) campeón de skateboard.
Comment by Barbarita — August 9, 2007 @ 4:41 pm