La semana pasada me llegó esta muñeca. La he bañado, le he arreglado el pelo, le he lavado el vestido, le he buscado zapatos y cesto, la he vuelto a vestir y me he tirado en el suelo a hacerle fotos. Una serie de actividades programadas que suelo cumplir con casi todas cuando me llegan… pero es que ésta mide 62 centímetros y está hecha de un material tan absolutamente robusto que pesa muchísimo para mí.

No quería hablar de muñecas en este blog, que para eso abrí el otro, pero es que me ha costado tanto esfuerzo poner guapa y conseguir estas imágenes de mi muñequita que tengo que contarlo para que vayan a verla, ¡es una belleza total!

(Ademas, tiene más años que yo y ha viajado en avión muchas horas.)