Este post es únicamente para hacerles una recomendación: si no los han leído, por favor lean los cuentos de Saki. Yo, como soy una ignorante total, no sólo no los había leído, sino que no tenía la más pálida idea de que pudiera existir un escritor con un nombre tan corto y tan de licor japonés.

Es probable que alguno de ustedes ya esté al corriente, pero yo de pequeña quería ser Michael Jackson. Luego, en un desorbitado arrebato de mal gusto quise convertirme en Twiggy Ramirez (este impulso me duró por lo menos cuatro años), y hasta hace poco hubiera dado cualquier cosa por ocupar el lugar del negro que toca la batería con Paul McCartney. Pero ahora ya no. Ahora ya sólo quiero ser Saki. Desde hace tres días no quiero ser otra cosa en el mundo que Saki.