Leopolda fue durante decenios la maestra más antigua de la Escuela Primaria del Valle de la Pana.

Impartió clases de matemáticas a los niños de tercer y cuarto curso y destacó, como suelen hacerlo todas las tortugas de tierra con estudios universitarios, por su lentitud de movimientos en contraposición a un brillante manejo de los métodos de cálculo. Incluso había inventado uno —que nunca llegó a hacerse universal por no contar con el suficiente apoyo de las instituciones— en sus primeros años como profesora, que vendría a ser lo mismo que decir «en la época en que los pupitres se fabricaban con madera de cedro».

La historia de Leopolda no tendría mayor interés para ser contada, excepto por la feliz coincidencia de que tal día como hoy hace 250 años, ella, Leopolda Pocaspecas Cáscara, fue la primera tortuga de tierra de la familia de las testudo graeca, que ganó la plaza de maestra en un Colegio Público de la provincia de Guadalajara (España).