Cuando puedes salir a la calle los días son más largos y el tiempo pasa más lento. Sabes diferenciar un lunes de un martes, un martes de un miércoles, un miércoles de un jueves, y así.

Si sales a la calle siempre hay alguien con quien discutir o de quien no tomar ejemplo. Pero si no vas a ningún lado es mejor tener el cerebro de Julio Verne que el de Lucía Etxebarría.