Autobús casi lleno, niña gordita de nueve años a su madre, mientras Xavi me está situando en el lugar marcado con el simbolito azul y blanco:
—¡Mira, mami!
Mamá de niña gordita de nueve años, con sonrisa modelo “qué maravillosos somos”, respondiendo a todo volumen:
—Sí, ya veo. Como en el hospital, ¿verdad, cariño?
Yo, mirándolas perpleja. Niña de nuevo, felicísima:
—¡¡Sí!!
Madre de niña, acercándose a mí con la aceleración propia de la vida moderna:
—¡Ay, perdona! Es que la nena pasó un tiempo hospitalizada y en el pabellón donde la ingresaron había mucha gente en silla de ruedas, y ahora, cuando ve a alguien así, se acuerda y le hace una ilusión tremenda.
Yo, medio embobada por la novedad del caso e intentando poner una sonrisa (¡qué iba a hacer!):
—No, si está bien. A los niños a veces se les hace felices con tan poco…
Sin remedioJuly 3, 2006 5:34 pm
15 Comentarios »
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Prefiero la gordita y no el pelotudo de la fila de libros. Andá a saber, por ahí la pasó bien en el Hospital.
Besos comprensivos.
Comment by DudaDesnuda — July 3, 2006 @ 7:03 pm
¡Claro, Dudi, no hay comparación posible! La gordita era un loca total o una futura enfermera jefe, y el otro un imbécil como la copa de un pino. Pero igualmente me alucina, porque yo de pequeña lloraba como una descosida sólo con que me llevaran a ponerme una inyección.
Comment by Barbarita — July 3, 2006 @ 7:20 pm
Yo quiero saber qué contestó o hubiera contestado el Xavi.
Comment by Bernardo — July 3, 2006 @ 7:44 pm
Xavi no contestó nada, se sentó en el asiento más cercano a mí que encontró libre, y no hizo el menor caso. Lo más normal es que la gente nunca se dirija a nosotros cuando los niños miran y comentan, lo de esta mamá fue un caso excepcional. Por ejemplo, en las vacaciones cada niño que encontrábamos por la calle era una criatura con la facultad de girar el cuello 360 grados, y el Xavi lo que hacía es que me decía: mira ese niño como flipa, y se partía de la risa. También ocurría que de repente oíamos al pasar: “Sí, va en una sillita, igual que tú cuando eras pequeña”. No oías la pregunta, pero oías la respuesta de la madre o de la abuela. La mayor parte de las veces nos hacen reir las salidas de la gente, es jodido para ellos tener que responder a los niños. Algun día haré un post “especial ascensores”, que es el peor sitio donde un niño puede preguntar en voz alta: “Mamá, ¿qué le pasa a esa señora?”.
Comment by Barbarita — July 3, 2006 @ 8:19 pm
Yo, lo que creo es que a la nena le hicieron una sobredosis de psicología inversa.
Comment by Anony mouse — July 3, 2006 @ 10:46 pm
¿La nena se ponía contenta cuando recordaba haber estado en un hospital? ¿Qué le hicieron a esa criatura? ¿una lobotomía?. Perdón, perdón. A veces yo soy peor que los chicos…
Comment by Ginger — July 4, 2006 @ 6:52 pm
Lo importante es que creo que la niña era feliz en su inocencia en ese instante, ahora ya de grande puede que pierda esa inocencia y se transforme en una pelotuda en una cola para pagar un libro. O en jefa de enfermeras del hospital, ¿quién sabe?. Como sea, éste momento retratado como lo escribiste me pareció simpático.
Salutes
Comment by juanba — July 4, 2006 @ 11:43 pm
La actitud de la nena no es normal…
Al menos de que el enfermero haya sido negro y de dos metros… bueno mi comentario tampoco lo es. Saludos Barbari, y gracias por visitarme!
Comment by Mercedes — July 5, 2006 @ 1:50 am
Sí, desde luego que la nena era muy rara. Yo lo que creo es que seguramente le habrían llenado la cabeza con ideas tipo “tienes mucha suerte de poder ir al hospital porque allí te van a curar”, y esa clase de cosas que se les dice a los críos para que no tengan miedo o no se sientan desgraciados. Pero no creo que de mayor vaya a acabar siendo como el enterado de la librería, sino más bien como esa gente que cree que los enfermos tienen “capacidades superlativas” y un “corazón puro lleno de bondad y de gozo”, etc.
Comment by Barbarita — July 5, 2006 @ 8:26 am
¿y porqué andabas en autobus? ¿le pasó algo al Cucu?
Comment by Anaik Frita — July 5, 2006 @ 4:17 pm
Hola Barbarita: hace unos días estoy leyendo tus posts. Todo muy buenos.
Me largo a opinar sobre este tema en particular ya que (y lo digo con conocimiento de causa) este tipo de reacciones en los chicos es obra del pelotudismo de los padres en meterle en la cabeza cosas estúpidas. Es obvio que uno no quiere que NADIE que uno quiere sufra o tenga que estar en un hospital, pero de ahi a meterle en la cabeza a un pibe que debe disfrutarlo… bue… me reservo los comentarios.
Besos para todos.
Comment by Lala — July 5, 2006 @ 4:55 pm
Naaa Barbarita, si hasta me puedo imaginar a la bobita de la nena, por favor!! no todos los niños son así. En cuanto a los padres, ya sabemos, están los que entienden mucho, los que entienden y los que no entienden nada. Un abrazo grande, lindo y amoroso, como decimos nosotros.
Comment by Sil — July 5, 2006 @ 4:59 pm
No, Anaik, Cucurucho está perfecto. Esto que cuento ocurrió unos meses antes de tenerlo.
Bienvenida, Lala. Me alegro de que te guste mi cuadernito :)
Sil, ya se que todos los niños no son así. Los hay la mar de normales… pero esos no dan para contar nada, ¡ja!
Comment by Barbarita — July 5, 2006 @ 6:01 pm
¡Pero es de lo más lógico!
Los chicos, cuando ven algo que no tienen cerca todos los días, les llama la atención y como no tienen pruritos preguntan en voz alta.
Sin ir más lejos el otro día Raisa me señaló a un tipo y me dijo “Mirá papá ¡un señor que trabaja!”
Comment by Bernardo — July 5, 2006 @ 9:05 pm
¿Y tú no le dijiste: “Sí, pero mira qué mala cara hace”?
Comment by Barbarita — July 5, 2006 @ 9:09 pm