Darme cuenta de que los canes que viven en los Pirineos no ladran a nadie, ni siquiera a mí, me puso de un humor tan bueno y compacto que me duró todos los días de las vacaciones. Porque díganme si existe algo más desequilibrante que andar paseando por una aldea desierta, sumida en el más perfecto silencio, y que de repente un bicho dormido (en apariencia) arme un cisco sólo porque pasas a diez metros de él. Así que… ¡un sobresaliente para los perros montaraces que me dejaron visitar de incógnito los municipios de sus dueños!

Y bueno, volviendo a las imágenenes, en esta segunda entrega les dejo varias más. Que les sea leve.

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Xavi adecentando a Cucurucho

Como imagino que debe ocurrir en todos los valles del mundo, en éste también llovía cuando menos te lo esperabas. A veces el agua caía de forma abundante y limpia, pero lo que más tuvimos fueron tormentas de cuatro gotas y barro que dejaban el coche como con una cortecita fea y rugosa. Igualmente, Xavi no lo limpiaba para que quedara lindo —no es su estilo—, sino porque no se veía un pimiento y entrábamos en riesgo de colisión.

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Tejados y buhardillas

Cualquiera que me conozca un poco sabe que tengo una inexplicable fijación por las azoteas, los tejados y las chimeneas de las casas. Es decir, por las partes más altas de los edificios, como si hubiera sido humano deshollinador o gato contrabajista en alguna otra vida. Y para placer de la que esto escribe, desde el apartamento que alquilamos podían verse las buhardillas vecinas, que eran prácticamente iguales a la nuestra.

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Una vista del valle desde la carretera

Hice esta foto cuando íbamos hacia una zona a la que llaman Llanos del Hospital y que es una verdadera maravilla por paisaje y por temperatura.

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Cumbres nevadas

También pude capturar algunas cumbres nevadas.

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Esa cosa de color naranja sobre las rocas soy yo

Esta foto está tomada en una aldeíta que lleva por nombre Sos. La vista del valle desde ahí era impresionante y, como pueden apreciar, el cielo esa mañana constituía un espectáculo ya por sí sólo. Con ayuda de Xavi pude situarme sobre las rocas y disfrutar un buen rato.

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Baños de Benasque

En el valle también hay un balneario, y de camino allí saqué esta imagen. Toda la carretera estaba bordeada de una vegetación preciosa… ¡era un jardín que no se acababa nunca!

Continuará…