
Ya desde pequeña lo tenía claro:
—De mayor quiero ser bruja —dije—. Y cuando me muera, durante unos días, fantasma. Para asustar a los que no hayan sido buenos conmigo. Y luego, hada. Porque para ser hada hay que estar muerta, ¿no, mami?
—No sé, nena.
Vaya. Suspiré suavecito y pensé para mis adentros que mi madre no tenía mucha idea de ciertas cosas. Algunos domingos a la tarde me sacaba de paseo por el barrio, donde no vagaba un alma en la calle. Caminábamos por delante de grandes casas con jardín y de vez en cuando un perro nos ladraba desde el otro lado de la verja. Esos ladridos y el ruido que hacíamos al pisar era todo lo que podía oírse. Y nuestra conversación, claro.
—Bueno —proseguí, dando pequeños brincos de aquí para allá —yo creo que sí hay que estar muerta para ser hada, mami. Porque es como si resucitaras, pero con poderes para hacer que a la gente buena le pasen cosas buenas, y a la gente mala no le toque la lotería nunca. —Entonces imaginé a un puñado de gente mala llena de verrugas con tres pelos en el centro, y me animé a preguntar—: Mami, ¿toda la gente que tiene verrugas es mala, o les salen verrugas por otras causas?
—¿Qué?
—La gente esa de las verrugas grandes con pelos… si las tienen porque es gente mala ¿o por qué?
—Y yo qué sé, hija mía.
Jolín. ¿Por qué sería lo de las verrugas grandes con pelos? Un día se lo pregunté a la maestra y me dijo que no tenía nada que ver con ser bueno o malo, que era por un virus. Pero yo estaba convencida de que las verrugas del virus eran otras.
—La Rosa tiene verrugas en los dedos, junto a las uñas, y se las quita con un líquido de la farmacia que le pone su madre —anuncié—. Esas verrugas de la Rosa seguramente son las de los virus.
—¿Qué dices de virus, nena?
—Digo que las verrugas de la Rosa Mari no son las verrugas que salen por ser mala, sino que son de las otras, de las que dice la señorita que salen por los virus.
—¡Pero qué tonterías de verrugas y de virus! Anda, dame la mano y para de saltar, que hay que ver qué peste a tierra llevas.
¿Peste a tierra? ¿Yo? ¡Puaj, qué asco! Di un manotazo al aire y, disimuladamente, comencé a tratar de olerme para ver si era verdad, pero no percibía nada raro. Tampoco sabía cómo de mal podía llegar a oler la tierra… De hecho, jamás se me había ocurrido oler la tierra. Me puse un poco colorada porque me dio vergüenza apestar a algo y no haberme dado cuenta. Menuda porquería era que se te pegaran olores que ni siquiera conocías. En fin. Le di la mano a mi madre y dejé de saltar.
—Pero bueno, mami —concluí, apestando y todo—, bruja sí puedo ser de mayor, ¿no?… ¡Bruja y alfarera es lo que me gusta!

Es muy lindo.
Me dió así como cositas de tanta ternura.
Comment by Anony mouse — April 7, 2006 @ 7:35 pm
Cuando yo era chiquita quería ser cowboy. Para cada navidad pedía lo mismo: una cartuchera y dos pistolas con balas de cebita, pero todos se horrorizaban y me regalaban muñecas.
Ahora de grande también quiero ser cowboy, y vaya a saber porqué cosa de la vida, me transformé en bruja.
Comment by Ginger — April 7, 2006 @ 9:16 pm
Barbie, no ando mucho por “la interné” ultimamente, pero es un remanso pasar por acá y encontrar cuentito nuevo!
Yo creo que vos deberías ver más seguido a Agustina, la hija de Silvana, porque esa niña creo que sos tu cuando eras chiquita…
Con el permiso de la dueña de casa quiero mandarle un besote a Ginger y preguntarle por su perra…
Comment by Laura — April 9, 2006 @ 12:10 am
Gracias, Anony, eres un sol.
Bueno, Ginger, no sé qué decirte. Ser bruja sin una vocación temprana debe ser incómodo. Pero te animo a que continúes insistiendo con el tema “cowboy”. Nunca es tarde para lograr ser lo que uno quiere en esta vida.
¡Ja! ¿Te imaginas, Laura, que las almas de niño de la gente, una vez a punto de perderse en la adolescencia, se salvaran reencarnándose en cuerpecitos nuevos?
Entonces… ¡¡¡me gustaría saber de qué adulto actual heredé yo la mía, porque debe ser un caso para la ciencia!!!
:)
Besos a los tres.
Comment by Barbarita — April 9, 2006 @ 11:32 am
¡Cielos! Llevo varios días con un tratamiento a base de lima de las uñas e Isdin anti-verrugas para eliminar una verruga que tengo en la palma de la mano. No sé si la tengo por virus o por malo.
Me gusta lo de la peste a tierra. Me imagino un extraterrestre abandonando nuestro planeta diciendo: ¡Puaj! se me ha quedado una peste a Tierra…..!
Comment by Bart — April 10, 2006 @ 9:43 am
Depende, Bart. Si no tiene pelos es como las que tenía mi amiga Rosa, y según los estudios realizados por mí misma, esas pertenecen a la categoría “salen por los virus”.
Y bueno, lo de la “peste a tierra” era una manía de mi madre, que es una devota de la desinfectación sistemática de cualquier criatura o superficie. Me lo decía al volver de la calle, del colegio, de cualquier parte. Pero yo nunca descubrí qué era exactamente la “peste a tierra”. En fin… :)
Comment by Barbarita — April 10, 2006 @ 12:23 pm
Mi sobrina, de 6 años ahora, cuando le preguntaron que qué iba a ser cuando sea grande, contestó: ¡Viejita!
Comment by José Joaquín — April 11, 2006 @ 8:11 pm
Tu sobrina, JJ, raya el hiperrealismo.
Comment by Barbarita — April 12, 2006 @ 10:57 am
Barbarita, ¿es verdad que sólo a la gente tan linda le salen “cuentitos” tan lindos?
Comment by alexis — April 14, 2006 @ 4:54 am
Ese tema aún no lo tengo muy estudiado, Alexis, pero prometo fijarme! :)
Comment by Barbarita — April 14, 2006 @ 5:04 pm
Es un escrito muy lindo!!! son las cosas simples las que más llenan la vida … pero triste eso de pensar que para ser hada hay que morir … toda bruja tiene en su interior el hada más grande que se pueda imaginar …
Comment by Yolmelana — September 22, 2006 @ 2:49 pm
yo tmbien quiero ser bruj de mayor :-) un cuentito precioso :-}
Comment by ally — April 26, 2007 @ 4:41 pm
mis compañeras monse itzel y yo queremos ser brujas
Comment by jessica — June 13, 2007 @ 6:49 pm