No hay disminuidos, hay discapacitados… ¿no es una suerte?
EL GOBIERNO DICE QUE CAMBIARÁ LA PALABRA "DISMINUIDO" EN LA CONSTITUCIÓN
MADRID (Reuters) - El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, prometió el sábado que propondrá al resto de los partidos políticos sustituir el término "disminuido", que aparece en el artículo 49 de la Constitución, por el de "discapacitado".
Con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, el presidente manifestó su deseo de cambiar el término en la primera reforma de la Carta Magna.
"Fijaos que la Constitución Española de 1978, que es ante todo nuestra carta de derechos, que vamos a conmemorar dentro de pocos días, se refiere a las personas con discapacidad de una manera inasumible, porque nadie vale menos que los demás, no hay disminuidos, hay personas con discapacidad que tienen los mismos derechos", dijo Zapatero.
"Os anuncio que en la primera reforma constitucional que pongamos en marcha, propondré a todas las fuerzas políticas que reformemos el articulo 49 de la Constitución, y se cambie la palabra "disminuido" por el termino "discapacitado", agregó.
Zapatero se encontraba de visita en el Centro de Minusválidos de la localidad madrileña de Leganés.
"También las palabras tienen importancia y no podemos consentir en 2005 que la Constitución Española se refiera a las personas con discapacidad como disminuidos", concluyó el mandatario.
Bonito. Práctico. Definitivo.
¿En qué mundo vive éste hombre? ¿Se encuentra bien, qué es lo que le pasa?
Para empezar, debería saber que el sector de minusválidos a quienes les molesta que los llamen de cualquier forma que haga una mínima referencia a su inhabilidad, hace años, pero muchos años, que dejaron de dar por buena la palabra "discapacitado". Como vamos directos hacia la corrección política más hipócrita posible, a estas alturas ya estamos pasando por la etapa "Personas con Diversidad Funcional", que es un término tan maravillosamente respetuoso que no importa que caiga en el abstracto más profundo dentro del cerebro del ciudadano medio, entendiéndose por ciudadano medio mi madre o un trabajador cualquiera de esos que te dan la hora para el médico en el Centro de Atención Primaria, o que te rompen la entrada cuando pasas a la sala de un cine. Es decir, que si el gobierno lo que pretende es hacer una gracia a nivel puramente anecdótico va, como poco, siete años atrasado.
Por otra parte, me da risa que todo lo que se propongan hacer estos señores con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad sea dejar de llamarnos "disminuidos" en el artículo 49 de la Constitución. Yo es que debo ser muy de barrio o muy básica en mi escala de valores, pero a mí lo que realmente me molesta para vivir no es que me llamen "disminuida" en la Carta Magna, sino que la administración me machaque la independencia y la calidad de vida haciéndome esperar tres años o más para concederme una vivienda en la que no tenga que subir y bajar cuatro pisos cada día, y no necesite que haya alguien en mi casa cada vez que entro y salgo con la finalidad de que cargue mi silla de ruedas. Lo que me molesta es que menoscaben mi economía "extraviando" los papeles de las prescripciones de ayudas técnicas que te dan en los hospitales, ayudas que acabas comprando igual porque no te queda otro remedio, y que luego, para poder cobrar, necesitas a un detective que dé con el paradero de la funcionaria -¡única funcionaria, al parecer, de toda la región sanitaria!- con la que se puede tratar el asunto de "expedientes extraviados" (expedientes que han "extraviado" ellos, por supuesto).
O la cosa ésta de los Aparcamientos Reservados para Caraduras, que en principio eran Aparcamientos Reservados para Minusválidos pero que en el 90% de los casos están ocupados por vehículos de personas que piensan que dentro de un coche todos somos iguales y que no les interesa saber que una vez afuera no es lo mismo desplazarse 200 metros hasta el lugar de destino andando tan panchamente, que rodando encima de una silla o con serias dificultades al caminar. Y que a ninguna autoridad de esas que se pasean con el trajecito azul y la gorra llena de pegatinas, se les ocurra colocar nunca una sanción a esta gente que entiende la igualdad de un modo tan peregrino, para equilibrar un poco la balanza.
Pero bueno, seguro que un importante sector de "Personas con Diversidad Funcional" se van a sentir menos "disminuídos" en cuanto la Constitución Española deje de referirse a ellos mediante ese término. A mí, que las palabras no me ofenden sino las injusticias y la jeta de algunos, que me pongan un ascensor en cada estación de metro. Gracias.

Barbie que bien exlicás las cosas! No quieras ni saber lo que es la misma situación en un país empobrecido como el nuestro, donde la razón por excelencia que siempre pondrán por delante es la falta de recursos económicos. En fin…
Comment by Laura — December 3, 2005 @ 10:04 pm
Claro, Laura. Yo me quejo porque me da rabia que salga un tipo diciendo: “no podemos consentir en 2005 que la Constitución Española se refiera a las personas con discapacidad como disminuidos” como si eso fuera el gran problema, pero sé que las cosas en otros países están mucho peor, como sé que están bastante mejor cuanto más al norte (o eso dicen, yo nunca he viajado).
Comment by Barbarita — December 3, 2005 @ 10:16 pm
Esto empieza y sigue así, te cuento porque tengo un plan que ayude a la confusión general:
Primero, disminuidos. Ahí seguro se le ponen los pelos de punta a todo el mundo y empiezan a hablar de discapacitados. Como igual sigue sonando feo feo, saltamos sin solución de continuidad personas con capacidades funcionales, que no se sabe muy bien qué es, pero da como prestigio. Ahora, como llega el momento en que la gente rodante se pregunta dónde están las capacidades funcionales que te levanten de la silla, se pasa a personas con capacidades diferentes al común de la gente. Como definir común es raro, al final por distintas etapas se puede terminar en personas que si bien no hacen algunas cosas como la mayoría estadística del país, pueden ser simpáticas e incluso oler bonito.
Con alguna le van a pegar.
Un beso grande.
Comment by La Romu — December 3, 2005 @ 11:48 pm
Barbie!! que clarito lo tenés y cuánta razón.
Comment by Sil — December 3, 2005 @ 11:49 pm
Cuando no tengas intenciones de cambiar la situación, cambiále el nombre. Es el ABC del político práctico.
Comment by ElTeta — December 4, 2005 @ 12:52 am
Para potenciar el debate, creo que los nombres son importantes. A mi se me gira el estomago cuando alguien dice “subnormal” porque hize el esfuerzo de cambiar la idea hacia “deficiente” (que es igual de cruel y estigmatizador) Disminuido por discapacitado o por persona con capacidades funcionales diversas. Asi que se hable de un cambio en la constitución (que no es la panacea, que es una puta ley) creo que es un paso adelante, corto y bobo, pero un paso. Fijate por aqui plantearon cambiar una por nación y la que estamos liando. Pero en el fondo es el dia a dia, en si bajo o no al portal, si los coches aparcan en la acera, si hay dos escalones antes de entrar a la tienda, si el timbre esta muy alto o las puertas son estrechas para mi sillas de ruedas (o las mesas bajas).
Y de los niños que decir, que son geniales… hijosdeputa pero geniales (aqui que no ofenda ninguna madre que no estoy hablando de ellas).
Un beso.
Comment by dvd — December 4, 2005 @ 10:55 am
Las formas a veces alivian a cierta clase de personas, las que más protestan a veces. Las palabras ‘disminuído’ y ‘discapacitado’ están bien aplicadas, pero ya les aburrieron y quieren cambiar. Y sí, los que dirigen el movimiento de los discapacitados pueden ser idiotas, pero también los que se interesan por el verdadero bienestar de los discapacitados no son capaces de hacerse oír ni entender. Pecan también los que callan y no toman cartas en el asunto.
Pero esto me recuerda cómo han ido cambiando los protestantes (nada en contra, solo es ejemplo) en Latinoamérica: se aburrieron de que se les llamara protestantes y entonces fueron evangélicos, se aburrieron de ser evangélicos y ahora quieren que se les llame cristianos.
Comment by José Joaquín — December 4, 2005 @ 5:29 pm
dvd: a mi modo de ver, cualquier término que designe algo que a uno le gustaría NO SER, va a resultar desagradable siempre. Palabras como las que citas han acabado teniendo una connotación degradante porque, a parte de describir de forma directa una realidad que cualquiera preferiría que no existiese, la gente las utiliza para insultar.
No digo que no haya que actualizar el lenguaje, pero no hay que engañarse tampoco, las capacidades de una persona con minusvalía no son “diversas”, son menos, y no pasa nada por admitir eso. No es indigno no poder andar o no poder oír. Quien piense que poner las palabras justas a la realidad es ofensivo, está defendiendo que la persona con discapacidad sea vista como algo raro e inaceptable.
JJ: no es que los que se interesan por el verdadero bienestar de los discapacitados no sepan hacerse oír ni entender, es que el verdadero bienestar de los discapacitados cuesta dinero. Por el contrario, cambiar una palabra para parecer más comprometido es gratis.
Comment by Barbarita — December 4, 2005 @ 6:19 pm
Pero eso que indicas es lo mismo que ya dijo Napoleón (Bonaparte) “las guerras se ganan con tres cosas: dinero, dinero y dinero”.
Comment by dvd — December 4, 2005 @ 6:50 pm
Barbarita, lo que pasa es que también criticas a los “representantes” de los discapacitados de España. Es decir, si los idiotas son los que están “representando”, es que los demás no se ponen las pilas.
Comment by José Joaquín — December 5, 2005 @ 3:10 am
Acá le dieron el registro de conducir a un ciego. Con lo cual vemos cuan atentos están los funcionarios a lo que firman. Eso sí, hablar, hablan hasta por los codos y se rasgan las vestiduras y la mar en coche, pero al pibe que no podía salir de su casa porque faltaba una rampa y los vecinos solidarios no se ponían de acuerdo con hacerla o dejar que el flaco espere que alguien se apiade para bajar los escalones, bien, gracias. Debe seguir esperando que alguien lo ayude.
Besos y broncas.
Comment by DudaDesnuda — December 5, 2005 @ 5:09 pm
En eso tienes razón, JJ. Peo no me imagino que se puede hacer al respecto. Me gustaría que algún día conocieras cómo es, en general, el movimiento asociativo de los discapacitados en España, y verías que no es nada sencillo cambiar algunas cosas.
Dudi: esperar a que la gente se apiade para bajar un bordillo o unas escaleras es el pan de cada día, eso ya lo tienes más que asumido en cuanto sales a la calle. Igual, la gente suele ser amable. Te puede ocurrir que estés parada en una esquina esperando a alguien, y venga cualquiera que pasa, te agarre de la silla y te cruce la calle, mientras tú gritas: “¡nooooo, noooo, no quiero cruzar!”
Es muy entretenida la vida cuando vas en silla de ruedas, nunca te aburres.
Besos y distracciones! :)
Comment by Barbarita — December 5, 2005 @ 8:04 pm
Bueno Barbarita, aquí en Guatemala, estamos mucho más jodidos. Por eso es que yo me cuido al cruzar la calle ;)
Comment by José Joaquín — December 6, 2005 @ 4:11 am
En Argentina hay una desconsideración alarmante hacia los discapacitados. Muy pocos colectivos de línea tienen espacios para sillas de rueda, casi no hay semáforos para ciegos y la gente en general no respeta nada. Yo vivo en una esquina donde hay dos rampas para bajar (una en cada calle) y ya estoy cansada de pelearme con los dueños de autos que los dejan estacionados justo adelante. Algunos los corren, pero la mayoría me insultan y no me dan pelota.
Comment by Ginger — December 6, 2005 @ 2:26 pm
Vengo cayendo desde el blog de Silvana y qué gusto conocer tu espacio. Prepara el café que ya vendremos muy seguido.
Un abrazo!
Comment by Mary Carmen — December 6, 2005 @ 3:02 pm
Gracias por pasar, Mary Carmen, estás en tu casa :)
¡Ginger, ¿qué dices?, ¿te insultan?! ¡Serán desgraciados!
Comment by Barbarita — December 6, 2005 @ 10:26 pm
Si Barbie, me insultan después que los corro con el palo de hockey de Julia.
Comment by Ginger — December 6, 2005 @ 10:43 pm
Bueno. El texto es amplio y no tengo nadita de tiempo pa leerlo. Este mensajillo te lo dejo pa saludarte y mas tarde pasare a enterarme. Besos amplios.
Comment by Mercedes — December 6, 2005 @ 11:55 pm
¡Mercedes, cuanto tiempo!
Un besote :)
Comment by Barbarita — December 7, 2005 @ 6:26 pm
Barbarita: vos sabés que este tema de las discapacidades y las discriminaciones a mí me toca muy de cerca y, de verdad, me conmueve. Resulta que tengo un hermano, que se llama Julito, al que adoro con locura, y que tiene parálisis cerebral. Su coeficiente mental es de un niño de 7 años, y tiene 44. Es un tierno, lo más bueno que conozco en este mundo, sensibilísimo, afectuoso, divertido, que sabe disfrutar de las pequeñas cosas como pocos, al que quieren todos los vecinos, con muchas de las características de Rain Man, ¿te acordás?. Y me pasa que cuando alguien que no lo conoce o lo ve por primera vez y habla de el como “el taradito” o “el retardado” o “el pobrecito”, me hierve la sangre, me enojo mucho. Una vez, el año pasado, me inscribí en un taller de expresión escrita, y uno de los trabajos que nos habían dado era corregir un texto de una autora europea (no me acuerdo quién era) que trataba precisamente el tema de “llamar a las cosas por su nombre” en relación al tema que nos convoca. Me agarré tal calentura leyendo el texto, que en vez de hacer la corrección me salió escribir algo relacionado a lo que esribía esta señora. Y si me lo permitís, voy a tratar de colgar ese texto para compartirlo con todos y escuchar sus opiniones.
Comment by chuck — December 7, 2005 @ 11:30 pm
Mi padre perdió una pierna antes de que yo naciera. De niño, odiaba que le llamasen ‘cojo’: mi padre no era cojo, simplemente usaba muletas porque le faltaba un pierna.
Zapatero es un buen hombre. Dudo mucho que sepa gobernar, pero es bienintencionado y valiente, y eso es bastante insólito. Espero que aprenda pronto.
Comment by Faro justiciero — December 7, 2005 @ 11:31 pm
Chuck, yo creo que llamar a las cosas por su nombre no es que la gente tenga que referirse a tu hermano como “el taradito”, ni al padre de Faro como “el cojo”, ni llamarme a mí “la paralítica”. No se trata de eso, porque cada uno tenemos nuestro nombre para que se refieran a nosotros. Se trata de que la gente cuando hable de tu hermano no diga “el chico con capacidades especiales” porque decir que es paralítico cerebral les parece que entra en la categoría de insulto, y sin embargo continúen pensando que es un pobre desgraciado.
Pero bueno, se que el 80% de los discapacitados y sus familias, son mucho más felices oyendo expresiones abstractas.
Yo tengo la suerte de no sentirme ofendida cuando una viejita de 85 años me dice “pobrecita inválida”, porque entiendo que esa mujer no está menospreciándome, sino que me ve, se imagina a ella misma o a cualquiera de sus seres queridos en mi situación, piensa que no le gustaría nada, y no lo sabe expresar de otra forma.
Y sí, por favor, comparte ese texto que escribiste.
Faro: Yo también creo que Zapatero es buena gente. Una cosa no tiene que ver con la otra.
Comment by Barbarita — December 8, 2005 @ 1:17 am
FRIVOLIDAD
Debo confesar que lo primero que me causó la lectura del primer párrafo del artículo de María Barbero, “Inútiles, impedidos, especiales y diferentes”, fue gracia; me causó gracia y hasta esbocé una sonrisa -si se quiere, cómplice- al ver cómo la autora intentaba demostrar los prejuicios de cierta gente al utilizar determinada terminología para no llamar a las cosas por su nombre.
Y hablé sólo del primer párrafo del artículo porque, a medida que avanzaba en su lectura -y contrariamente a la evidente intención de Barbero-, sentía crecer en mí un profundo rechazo por lo que esta mujer estaba escribiendo. Encontraba que lo que estaba exponiendo, conceptualmente era ofensivo para quienes -supuestamente- intentaba defender. Creía tener la verdad sin tener en cuenta -a pesar de su aparente amplitud- que no a toda la gente le afecta de igual forma el tener un familiar “diferente”. Y lo pongo entre comillas porque es así: son diferentes; la forma de expresar sus sentimientos es diferente; su forma de relacionarse es diferente; al expresar alegría son diferentes; al manifestar su dolor son diferentes.
A partir de esa convicción volví a preguntarme -como desde hace años lo vengo haciendo- ¿qué problema hay en emplear el término “diferentes”, en lugar de decir que son subnormales, retrasados o deficientes?. Efectivamente, y en honor a la verdad, son subnormales pero en relación a nuestra normalidad; retrasados en relación a nuestro progreso; deficientes en relación a nuestra eficiencia. ¿Dónde está escrito, cuál es la norma que dice que esa normalidad, progreso o eficiencia es aplicable a ellos?. Como dice Barbero: “rindámonos a la evidencia”, son diferentes.
Ahora bien, creo que debemos tener en cuenta que la supuesta “ofensa” que -según la autora del artículo- le hacemos a estos seres humanos al no llamarlos por sus deficiencias, en términos generales, no se la hacemos a ellos (que muchas veces no entienden a qué nos referimos) sino a su entorno familiar o a quienes más los quieren. ¿Y por qué afirmo esto?, porque ya es demasiado doloroso tener que aceptar que la naturaleza hizo que nuestros “queridos diferentes” nacieran así, para que alguien, aparentando una pseudo defensa, venga a recordarnos que, por ejemplo, nunca podrán tener hijos; nunca podrán tocar la guitarra; nunca podrán estudiar historia; nunca podrán … nunca …
Creo que la cuestión de fondo de este asunto no pasa por cambiar la terminología sino por comenzar a internalizar, como cuerpo social, que convivimos con seres diferentes, que tienen necesidades diferentes y que, como tales, merecen un tratamiento diferente. Desde ese punto de vista, reivindico el uso del eufemismo; en este caso, cualquier otra argumentación es pura frivolidad.
Chuck
Y Barbarita, gracias.
Comment by chuck — December 8, 2005 @ 12:12 pm
Chuck, no conocía ese artículo de María Barbero… pero después de leerlo no puedo estar más de acuerdo con ella. ¡Ni siquiera podía imaginar que existiera alguien con quien pudiera estar tan de acuerdo en algo! ;-)
Entiendo el sentido de tu respuesta al artículo, pero yo no tengo esa sensación de ser “diferente”. Mis amigos son los mismos de cuando trabajaba planchando, tocaba música y paseaba sin necesidad de ayuda. Me sigo riendo de las mismas cosas, sigo teniendo los mismos gustos, y me hacen llorar las mismas tonterías de siempre. Nada cambia, sólo el hecho de que ahora necesito una mano para ciertas cosas que antes hacía sola.
Tienes razón en que muchas veces las palabras hieren más a las familias que a la propia persona discapacitada, porque en realidad los que te quieren ven un drama donde uno sólamente se ve a sí mimsmo, sin más.
Yo me acuerdo perfectamente como es cada vez que paso de una fase a otra en mi manera de realizar las actividades o de desplazarme. No voy a decir que uno se toma eso con alegría porque no es cierto, pero cuando verdaderamente lo sufres es en el momento que tienes que mostrarte con más problemas a los demás, a la familia, a los que piensan que lo tuyo es una desgracia sin fin. Porque te sientes culpable de estarlos jorobando, de que tengan que buscar sus propios recursos para acomodarse a eso que te pasa a tí y no a ellos.
Quizá por eso sólo me encuentro bien rodeada de gente que no tiene que estar pensando a cada rato qué palabra va a decir para no herirme; porque sé que esos, finalmente, son a los que voy a provocar algo más agradable que la incomodidad o la pena.
Comment by Barbarita — December 8, 2005 @ 2:38 pm
Barbie: está clarísimo que no te sentís así y yo no te trataría así pero acordemos que vos podés racionalizarlo y elevarte por sobre esa pátina de lástima y/o discriminación. Pero me enojaría mucho ver que alguien lo hiciera, lo mismo que con Julito. Entiendo todo lo que decís, claro que sí, y lo comparto pero ¿y Julito?
Comment by chuck — December 8, 2005 @ 10:09 pm
Estoy completamente de acuerdo con la idea de ¿para qué hace falta poner un nombre a algo que no se sabe ni qué define? ¿una diferencia física? También lo es la belleza o la fealdad, o la gordura y la flaqueza; si se trata de un nivel intelectual, obviamente nada tiene que ver con el tema. En la cuestión de razas empezamos a entender aún ahora que no hay por qué añadir la coletilla de la raza en una noticia, por ejemplo, cuando se trata de un “no español “blanco” y típico”; pues… lo mismo.
Perdón por expresarme tan mal pero después de un día de migraña salvaje y a esta hora con la pastilla de dormir ingerida y cerrándome obligatoriamente los párpados y las neuronas soy completamente… ¿minusválida?
Comment by fauve — December 31, 2008 @ 1:15 am
¿discapacitada?
Comment by fauve — December 31, 2008 @ 1:16 am
¿disminuida?
Comment by fauve — December 31, 2008 @ 1:16 am
¿persona con diversidad funcional?
Comment by fauve — December 31, 2008 @ 1:17 am