IrasOctober 26, 2005 8:25 pm
—¿La silla también viaja? —me pregunta un taxista este mediodía cuando termino de subirme a su coche.
—¿A usted qué le parece? —le digo—, ¿cree que va a obrarse algún milagro durante el trayecto?
—¿La silla también viaja? —me pregunta un taxista este mediodía cuando termino de subirme a su coche.
—¿A usted qué le parece? —le digo—, ¿cree que va a obrarse algún milagro durante el trayecto?
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Jaaaaaaaaaaaaaaa!!! Y yo que estaba por irme sin pasar por acá!!!!!!!!!! Mortal Barbarita, mortal!!! Queremos ya el libro sobre los taxistas!!!!
Comment by Laura — October 26, 2005 @ 8:36 pm
Te tocan todos a vos, Barbarita! O es que en Barcelona hay que hacer un test de inteligencia para recibirse de taxista y si lo pasás te toca otra profesión?
Besotes!!!!
Comment by Patomusa — October 26, 2005 @ 9:11 pm
Se debería hacer un test de humanidad.
Y a los que no aprueben, mandarlos de vuelta al zoológico.
Un abrazo.
Comment by Anony mouse — October 26, 2005 @ 9:43 pm
Dale, Barbarita: queremos librooooooooooooo!!!
Besos y soles.
Comment by DudaDesnuda — October 26, 2005 @ 9:45 pm
Y si le ponés en la silla esas ruedas en las que solemos ejercitar los ratones?
Así voy yo, me pongo a girar y girar y te llevo a pasear por todos lados, sin necesidad de taxis!!!
Comment by Anony mouse — October 26, 2005 @ 9:48 pm
No sera el mismo guey, que te toca siempre?
Bue… aunque aqui todos los camioneros son iguales.
Comment by Mercedes — October 27, 2005 @ 12:50 am
¡Yo quiero leer ese libro!
Un beso grande.
Comment by La Romu — October 27, 2005 @ 12:51 am
Hay gente muy ingenua. No seas mala.
Comment by Faro justiciero — October 27, 2005 @ 1:06 am
Barbie, una vez, hace muchíiiiisimoss años, contrataron al grupo en el que yo cantaba, fuera de Montevideo. Pasamos el cachet y las necesidades que incluían, “sonido y transporte para llegar”. Cuando terminó el show, no aparecía por ningun lado el tipo del flete que nos había llevado hasta el lugar y despues de horas de insistir nos dijeron “pero si ustedes nos pidieron transporte para llegar! En ningun momento hablaron de transporte para volver!” ergo, volvimos en taxi, porque en esa época ni buses, ni trenes ni nada, gastándonos nuestro cachet en regresar. Tontos, requtetontos!
Comment by Laura — October 27, 2005 @ 3:02 am
Laura tiene razón, Barbarita, deberias hacer un libro con el tema de los taxis, serán zoquetes. A veces creo que en las Españas, el “que piensa, pierde”.
Comment by Sil — October 27, 2005 @ 3:50 pm
Lo que dice la cantante es absolutamente cierto, doy fe. Era en la ciudad de La Paz, departamento de Canelones, y hacía un frío de cagarse. Y el organizador del evento era un reverendo hijo de puta.
Barbi: ¿y si a la silla flúo le ponés control remoto y hacés que te siga?. Eso sí, tendrías que llevar siempre contigo un retrovisor.
Comment by chuck — October 27, 2005 @ 4:11 pm
El taxi de la noche del puerto tenía un conductor simpático, ¿no?
Comment by Bernardo — October 27, 2005 @ 4:51 pm
Yo me tomé un taxi en Estocolmo con Jorgito, desde el apartamento hasta el teatro donde tocábamos, y el señor, muy amable él, además de hablar en un inglés perfecto para que este par de analfas lo entendieran, preguntaba mucho sobre uruguay… no, si yo digo, hay que irse a Estocolmo pa tomarse los taxis!
Comment by Laura — October 27, 2005 @ 5:07 pm
Debo aclarar algo: todos los taxistas no son así de “ingenuos”. Tampoco todos son idiotas, ni vagos al punto de preferir perder una carrera a tener que salir del coche para abrir el maletero. Por el contrario, hay algunos que hasta te dan consejos de cómo podrías curarte (porque al parecer son curanderos, además de taxistas). Otros son testigos de jehová y aprovechan para hacer proselitismo porque creen que debes estar desesperada. Los que son gente, que también los hay, no se pueden creer que haya algunos que no te paren sólo por no tener que bajarse del coche, pero a su vez te dicen que no pueden llevarte porque vuelven del mercado, el espacio de la silla lo tienen lleno con la compra y se les ha olvidado sacar el libre… sin embargo, suben a otro cliente un metro y medio más allá, delante de tus narices.
Luego los hay normales del todo, y hasta amables, como el de la noche que dice Bernardo.
Pero la cosa es que ayer fue un día espectacular en ese sentido, no sólo con los taxistas. En el super que hay cerca del trabajo salí peleándome con el encargado. Estaba intentando elegir una cosa y el tipo me dice que salga de ahí, que estoy interrumpiendo el paso a los reponedores. Le digo que se espere un segundo que estoy comprando, y entonces se pone a gritarme que ahí en medio del pasillo con esa silla no puedo quedarme parada, ¡como si una fuera al supermercado por capricho, de paseo, o directamente a fastidiar! Al final de la discusión le dije que se quedara tanquilo que ya no iba a volver hasta que pudiera salir a la carrera nada más verle la cara. En fin.
¡Como venganza, nos largamos sin pagarle un champú! ;-)
Comment by Barbarita — October 27, 2005 @ 6:04 pm
Barbie, te propongo por lo menos, abrir un blog exclusivamente para cuentos de taximetristas. Vos tendrías que ser la administradora. Yo tengo uno maravilloso ahora que me acuerdo, de uno que era testigo de Jeová!!!! Juaaa! Es más, se puede llamar “bandera libre”.
Comment by Laura — October 27, 2005 @ 6:16 pm
Ay Laura, más blogs no soy capaz de escribir… soy muy vaga.
¡Pero quiero saber lo que te pasó con ese especimen combinado “T-TJ” (Taxista-Testigo de Jehová)!
Comment by Barbarita — October 27, 2005 @ 6:44 pm
Ay Barbarita… que mal eso del super… mirá que hay gente para todo te digo! Totalmente desubicado, el shampoo no basta… habia que haberle tirado huevos!!!! ;)
Comment by Luly — October 27, 2005 @ 6:58 pm
no ves Barbie? insisto, muchos si piensan pierden!!!
Comment by Sil — October 27, 2005 @ 9:12 pm
Yo exijo la verdad: ¿se te ocurren esas respuestas en el momento, o son pensadas cuando escribís el post? ¡¡¡Porque a mí nunca se me ocurre nada!!! Me quedo con cara de tarada. Una vez estaba hablando con una mina que se dio cuenta de que yo no escuchaba bien, y me dijo: “¿Usted es sordomuda?” Y ahí, sí, me quedé muda :-)
Comment by Verónica Sukaczer — October 27, 2005 @ 11:27 pm
¿Estabas parada en la silla en medio del súper?
Esa pirueta no te la conocía.
Comment by Bernardo — October 28, 2005 @ 1:48 am
Las respuestas, por lo general, se me ocurren en el momento, Verónica. Lo que sí pasa es que muchas veces no se las digo a la gente, porque no te puedes ir peleando a todas horas. Pero también hay veces que no se me ocurre nada, creo que depende bastante del estado de ánimo.
Hace algún tiempo me pasó que subí al bus (entonces aún caminaba con muletas) y veo que una abuela le dice al nieto, asi, sin el más mínimo disimulo, ni en voz baja ni nada: “Mira, una coja”. Y al pasar, no puede evitarlo y le solté a la abuela: “Cuando suba una imbécil, no hace falta que se lo notifique al niño, con usted tiene ya tiene muestra de sobra”. Y todavía alguna gente me miró como si la maleducada fuera yo.
Ber: estaba parada al estilo español de España, que tiene menos peligro… pero el puesto en el circo yo creo que me lo van a dar igual! :)
Comment by Barbarita — October 28, 2005 @ 9:50 am
Lo del super, yo, no lo hubiera dejado pasar, siempre la paciencia tiene un límite y el fue un grosero. Hubiera llamado a quien fuera y hasta que no me pidiera disculpas no aflojaba. Menos mal que mierdas como esa, no son la mayoría, pero con uno basta, me calientaaaaaaa!!!
Cuando mi hija chica tuvo un accidente, estuvo en silla de ruedas por un mes, cuando la llevamos a la escuela, nos miraban como diciendo pobrecita, luego allá, los compañeros se ponían turnos por pasearla, claro lo de ella fue provisorio, se sentía el centro, lo disfrutaba.
Yo me pregunto ¿La gente no se da cuenta que con la mirada dicen todo?
Colgate un cartel: Soy normal, inteligente y cuidadito conmigo, me se defender. Así se van a dejar de joder. Besosssssssss.
Comment by Paloma Mensajera — October 28, 2005 @ 5:20 pm
Yo creo que esos taxistas deben existir por imposición divina para que vos puedas dar tamañas respuestas. Una genia.
Beso Barbarita.
Salú.
Comment by Faivel — October 28, 2005 @ 5:40 pm
Barbi, por Dios que este tipo tiene para ti algo mega, super-especial, porque toda la gente despota te toca a ti. Un beso!
Comment by Mercedes — October 28, 2005 @ 6:23 pm
¿Sabes qué pasa, Paloma? Que a mí no me arregla nada que una persona que no conozco y que no me importa, me pida disculpas. No quiero para nada eso, lo que sí quiero es ir al super y que me dejen elegir las cosas tranquila, que respeten mis tiempos, y que si alguien necesita pasar y no puede porque estoy en medio, me lo diga educadamente y yo me aparto. Eso es todo :)
Faivel, qué alegría verte. Un besazo!!!
Comment by Barbarita — October 28, 2005 @ 6:23 pm
No Mercedes, también me cruzo con gente muy buena… :)
Comment by Barbarita — October 28, 2005 @ 6:33 pm
Dichosa tu. Yo tengo rato que no me cruzo con nadie. Saludos!
Comment by Mercedes — October 28, 2005 @ 8:02 pm
¡Pero!, esa es la idea, si no tienen educación, para tratar a la gente, hay que enseñarsela, y más cuando trabajan con público.
Que aprendan: Que los derechos de uno terminan donde comienzan los de los otros.
Dijera Duda: Tuuuurros.
Besos.
Comment by Paloma Mensajera — October 28, 2005 @ 9:50 pm
Conozcan a Cucurucho
Les presento a Cucurucho —también conocido como El Autito o La Araña Roja—, nuestro coche.
No es nuevo ni nada, tiene un montón de años y nos costó 600 euros (una ganga), pero nos lleva a donde queremos ir sin tener que dar explicaciones …
Trackback by Chica Murciélago — May 31, 2006 @ 11:52 am