—¿La silla también viaja? —me pregunta un taxista este mediodía cuando termino de subirme a su coche.
—¿A usted qué le parece? —le digo—, ¿cree que va a obrarse algún milagro durante el trayecto?
—¿La silla también viaja? —me pregunta un taxista este mediodía cuando termino de subirme a su coche.
—¿A usted qué le parece? —le digo—, ¿cree que va a obrarse algún milagro durante el trayecto?
Mi madre tuvo, durante un montón de años, un amante que era agente del CESID. El típico personaje que dice tener una mujer enferma mental recluida en un sanatorio y que por eso no puede casarse de nuevo.
Era un tipo que venía todos los domingos a almorzar a mi casa y charlaba conmigo, pero sólo conmigo, en la sobremesa. Uno que me revisaba las libretas del colegio para ver si tenía los deberes hechos y si era así, me regalaba un billete de cien pesetas nuevito, recién salido de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.
[Leer más]
Siempre las cosas más raras me pasan a mí
Así es. No considero que sea mala suerte ni nada, es sólo que me doy cuenta de que este tipo de cosas, si tienen que pasar, nunca le pasan a otro.
Bueno, cuento el caso de ayer y ya me dirán si lo mío no da para el análisis.
Estábamos con Xavi y una pareja de amigos cenando en un restaurante horrible de comida horrible. No entramos allí por gusto sino porque no nos quedó otro remedio, pero eso es otra historia. Viene una chica a tomar nota de lo que queríamos para beber y le pido una Coronita. Me dice entonces que no tiene Coronita, que es Sol, y yo le digo que vale, que no hay problema.
[Leer más]
Me acuerdo que el día que fui madre era martes. Aunque en realidad, MADRE ya había sido antes, unos pocos meses antes, cuando decidí que mi hijo iba a nacer a pesar de las caras de culo que me brotaron alrededor como repollos en un campo de margaritas.
Tenía un poco de miedo porque a los quince años imaginar que te va a crecer la panza hasta el infinito, da cosa, pero me animaba pensando que para el momento del parto ya habría cumplido dieciséis y la diferencia la notaba grande y poderosa. Nadie me lo había asegurado, pero yo intuía que con dieciséis una podía parir como la gente y no asustarse de nada.
[Leer más]