Hace días que estoy aburrida de levantarme de la cama y tropezar con todo. De llegar al baño y encontrar ropa tendida, que no fue tendida por mí.

De la amenaza de escaras.

Volví a leer cuentos que hace tiempo no leía, para recordarme que es posible vivir más vidas sin salir del cuarto. Y me hice fotos, muchas fotos, para divertirme con poca cosa y aligerarme en la medida de lo posible.

Pero es difícil escapar a lo que te hace una marca constante.

Dentro de todo lo terrible, tiempo atrás hubo un momento en que parecía que la vida se estabilizaba a pesar suyo, y me daba un punto de referencia sólido: "Barbarita, estás aquí", decía. Y entonces podía dejar de pensar en ello, asumía la lentitud, la dificultad y la pérdida de habilidades con una mirada incrédula pero directa hacia adelante. Es más, pactaba conmigo misma como en un juego y me retaba a cambiar de una función aprendida y dominada a otra nueva y desconocida, pero igualmente interesante. Me hacía feliz logrando convencerme de que el mundo está lleno de cosas para disfrutar con la vista, con el oído, con el tacto. Pero sobre todo, me gustaba ser capaz de sacarme del pensamiento la diferencia.

Ahora llevo meses que no es así. No voy a decir que es algo jodido, porque jodido de verdad es ser pobre y no tener con qué alimentar a tus hijos, o que te maten de un tiro en la nuca. Pero aburre y hasta desespera tardar horas en escribir este post, y lo que más me fastidia es que no puedo dejar de sentir la lentitud porque aún recuerdo perfectamente cual es la velocidad normal del movimiento, y cual debería ser el peso de mis manos.

Me siento desconcertada conmigo misma. Nunca creí estar almacenando gran frustración en este sentido, pero ahora, de repente, me despierto a media noche con los ojos agrandados como si saliera de una pesadilla de la que en verdad no salgo. Y tengo que calmarme yo solita, porque otro consuelo no me sirve. Y darme ánimo, y recordarme que tengo la vida aún conmigo, y que un día u otro la cosa volverá a aflojar como corresponde, y ahí algo inventaré para que deje de ocuparme la cabeza y pueda hallar hueco de nuevo para cuestiones menos molestas, al tiempo que mucho más lúdicas para todos.