Recuerdo un día -hace mucho de ésto- reunidos en un banco de la plaza central, junto a algunos amigos, Pancho dijo en su media lengua: "La vida para mí es un delirio impostergable."

Lo decía mientras miraba el cielo por entre el follaje de los árboles, como si quisiera bebérselo de un solo trago.

Esto lo contaba un amigo de Pancho Galíndez en un foro. Lo encontré intentando rescatar unos poemas suyos que me envió Bernardo hace tiempo, y que desaparecieron de mi disco duro junto a cientos de emails. Me pareció tan real esa concepción de la vida, que me la traje hasta aquí para tenerla cerca mío.