De niña era maniática. Pero no maniática normal, sino maniática enfermiza como las tías solteronas de los libros. Y sé que lo era porque siempre tenía cosas que hacer, cosas que una y otra vez eran las mismas y eran pesadas para los demás humanos.
Recuerdo haber construído más de diez guitarras de cartón. Utilizaba ese cartón marrón claro con el que están hechos algunos embalajes y que cuesta bastante de recortar para las manitas de una nena de seis o siete años. Dibujaba el contorno de la guitarra con un rotulador, el círculo en el medio y los seis puntos en la pala. Puntos estratégicos que luego serían los agujeritos donde irían las cuerdas. Una ver terminado el contorno y los elementos básicos de la guitarra, la recortaba toda, le hacía el boquete como llevaban las guitarras de verdad, y arrasaba en la cocina con seis gomas de pollo que iban a servirme de cuerdas. Tenían que ser gomas de pollo porque cuando las estirabas y quedaban tensas, hacían un sonidito estupendo al menor roce.
Construí como quince guitarras en un año y a todas les pasaba lo mismo. Cuando anudaba las gomas en un extremo e intentaba llevarlas hasta la otra punta del instrumento, éste simplemente se plegaba en semicirculo. Era algo frustrante, pero no importaba. Como además de maniática era cabezona, volvía a probar con una guitarra nueva cuando la primera ya se había doblado tantas veces que quedaba inservible.
Mi abuela me insistía en que utilizara lana en lugar de gomas de pollo. Pero no. La lana no sonaba, la lana no servía. Tenían que ser gomas de pollo. Gomas de pollo o nada.
Mientras las guitarras de cartón estaban aún en fase de prueba, hubieron momentos en los que necesité elevar el ánimo con actividades menos estresantes. Entonces aprovechaba para continuar el mural que estaba pintando en las puertas correderas de un armario de pino sin barnizar que teníamos en la habitación de la costura. Lo pintaba con lápices de cera, en especial con el rosa y el verde, que ante mi estupefacción, se consumieron mucho antes que los otros lápices de la caja.
Cuando me cansaba del mural, decoraba las paredes del pasillo con guirnaldas que fui armando a partir de recortes de ropa que encontraba por el suelo. Eran deshechos de telas con estampados setenteros de muchos colores que mi abuela usaba para forrar canastillas. Yo los anudaba unos con otros haciendo lazos y los iba pegando en las paredes del pasillo con chinchetas, construyendo formas de cosas que no tenían más sentido que el de ponerlo todo bonito… ¡y parecía una fiesta!
En los ratos en los que no decoraba paredes, ni armarios, ni construía guitarras de cartón, me gustaba que me leyeran cuentos. Una y otra vez, hasta que casi los aprendía de memoria. Y entonces podía mirar los dibujos y saber todo lo que pasaba. Digamos que cuando llegaba a ese punto de autonomía, permanecía hipnotizada y feliz por unas horas.
Cuando aprendí a leer y a escribir por mí misma, creo que me calmé bastante. O tal vez no. Porque recuerdo, en segundo curso, empezar a comunicarme por carta con una señora que no existía, pero que tenía la cara de la directora de mi colegio. Ahí le contaba todas las cosas que me pasaban, buenas y no tan buenas, mientras me caían lágrimas que no entendía que hacían allí, y el papel siempre quedaba débil y manchado.
Es por eso que creo que de niña era maniática. Pero no maniática normal, sino maniática enfermiza como las tías solteronas de los libros. Porque siempre tenía cosas que hacer, cosas que una y otra vez eran las mismas y eran pesadas para los demás humanos.

Todos tuvimos ese tipo de manias, aunque siempre hay algun niño modelo que no molesto a nadie con sus ideas. Yo al menos tuve varias y aun hoy las tengo, como por ejemplo son las 5 menos cuarto de la madrugada y estoy con la compu tratando de escribir algo para mi blog jajaj es algo molesto para los demas no? jajaj
Comment by Facundo — July 29, 2005 @ 9:45 am
Yo usaba cajas de zapatos y armaba casitas con todos los muebles en mini-miniatura. Y cuando me cansaba, subía a los árboles a tirarle piedras a mi vecino.
Comment by Ginger — July 29, 2005 @ 3:05 pm
¿Qué son las gomas de pollo, Barbarita? Suena a práctica umbanda.
Comment by Cristina Daae — July 29, 2005 @ 3:06 pm
Facundo: tratar de escribir algo para tu blog a las cinco de la mañana, no es molesto para nadie más que para tu propio descanso. A no ser que pienses en voz alta.
Ginger: me pregunto por qué no nos conocimos antes. A los siete años, por ejemplo.
Cristina: las gomas de pollo son esas gomas de color ocre con las que se intenta que un pollo troceado envuelto en papel de parafina, se mantenga en su paquete mientras vas de la pollería a casa. No sé si sabes qué te digo.
Comment by Barbarita — July 29, 2005 @ 3:39 pm
Nosotros conocemos a las gomas de pollo bajo el nombre de banditas elásticas, ¡Cristina, mirá todas las que tenés en tu escritorio!
Jua, Barbarita, vos deberías haber vivido en mi barrio. Mi vecino merecía los piedrazos, te juro.
Comment by Ginger — July 29, 2005 @ 5:21 pm
Como no solía tener muchos juguetes comprados, yo armaba avioncitos de papel.
Mi cama tenía 3 cajones abajo.
El del medio era el portaviones, con todos los avioncitos (encima tenía obsesión en hacerlas en miniatura) alineados, con las pistas dibujadas.
Ginger, dejate de joder y confesá que la última vez que le tiraste la piedra al vecino, fué ayer!!
Comment by Anony mouse — July 29, 2005 @ 7:01 pm
Anony, yo aprendí a hacer aviones de papel a los cinco años. Me acuerdo perfecto porque le dí la tabarra a un primo mío durante un montón de tiempo hasta que aprendí a hacerlos bien y que planearan.
¡Qué lindo el portaaviones en el cajón!
Comment by Barbarita — July 29, 2005 @ 7:10 pm
Barbarita, nadie se apiadaba de ti poniendote un palo o algo detrás de la guitarra? Yo vivía disfrazada, era mi mayor diversion. Una pollera(falda) con volados y un par de tacones…
Comment by Laura — July 29, 2005 @ 7:39 pm
¡Qué va, Laura! Ahora que lo pienso… qué panda de desalmados!
Yo también me disfrazaba algunas veces, pero no era mi entretenimiento favorito.
Comment by Barbarita — July 29, 2005 @ 7:54 pm
Y tenía dos amigos varones, que vivían pegadito a mi casa, que eran menores que yo, uno dos años y el otro 4, pero nos teniamos una mezcla de odio amor total. El mayor de ellos, Luis, jugaba s ser aviador y baterista, de forma alternada y podés creer que de grande el tipo es aviador y también ha sido baterista!!!! Eso es destino, no?
Comment by Laura — July 29, 2005 @ 8:01 pm
No sé si es destino… pero si te fijas en la gente que de grande está contenta con su vida, muchas veces coincide con que se dedican a aquello a lo que jugaban en su primera infancia. No hice una estadística, pero lo tengo bastante visto.
Comment by Barbarita — July 29, 2005 @ 8:11 pm
Anony, la última piedra la tiré hace exactamente 10 minutos.
Comment by Ginger — July 29, 2005 @ 8:23 pm
Si, es posible eso Barbarita… A mi siempre me preguntaron si yo de chica quería ser cantante y siempre contestaba que no, que de niña quería ser maestra, azafata, esas cosas que querian las chiquitas de mi época, pero despues me di cuenta, que el hecho de pasarme disfrazada el día entero, marcaba mucho más mi vocación artística que mirarme al espejo y cantar el día entero como piensa la gente que debiera ser, no?
Comment by Laura — July 29, 2005 @ 8:31 pm
Cierto. Las que se disfrazaban más de lo habitual iban para el escenario directas, pero fíjate que no para cualquier lado del escenario sino para el frente. Eso sí que lo tengo hiper comprobado. Lo de ir al frente del escenario va con los genes, si no, prefieres hacerte matemático, contable o bajista.
Comment by Barbarita — July 29, 2005 @ 8:42 pm
Juaaa… puede ser. Pero mirá, yo tuve una vez una bajista, se llama Syrah, y ahora armó su grupo para tocar rocanrol… así que también hay bajistas que dan un paso al frente… Mirá sino Sting! A mi me gusta, cada tanto dar un pasito al costado y hacer coritos nada más, o estar de invitada, que no hay cosa más linda y menos stresante.
Comment by Laura — July 29, 2005 @ 9:41 pm
Me juego lo que sea a que Sting se disfrazaba de marciano cuando era pequeño.
Yo también tengo un amigo bajista que se hizo bajista por una cuestión práctica, pero en realidad tiene un gen protagonista tan bestial que no cuaja en ningún lado. Recuerdo que una vez estuvo sustituyendo a otro bajista en un concierto de un grupo hiper conocido de España, y se pasó la mitad del bolo tres pasos por delante de la cantante. No se daba cuenta yo creo, porque sino no lo hubiera hecho, pero te imaginas que no lo llamaron más. Y toca que te mueres, sería uno de los grandes en España si no fuera porque no entiende que a veces es mejor ser bajista tipo bajista. O armarte tu propio grupo si sabes hacer algo más que música para músicos.
Comment by Barbarita — July 29, 2005 @ 10:07 pm
Yo me la pasaba dibujando y pintando. Recuerdo ser la encargada de los decorados de los actos del cole, con lo cual estaba autorizada a abandonar la clase y llevarme a las delincuentes de mis amigas que ponían cara de creativas, las muy turras y después lo único que hacían era mirar como laburaba como una otaria yo sola… peren que las llamo por teléfono y las puteo. Mirá de lo que me hiciste acordar, Barbarita…
Besos y pinceles.
Comment by DudaDesnuda — July 29, 2005 @ 10:08 pm
Anony de chiquito fué aviador…
Comment by El Angel Gris — July 29, 2005 @ 10:32 pm
¡Ay qué lindo, Dudi!
Maldita sea, en mi colegio las obras se hacían sin decorados, lo dejaban todo a la pura imaginación del público, qué gente…!!!
Comment by Barbarita — July 29, 2005 @ 10:33 pm
Barbarita te ordeno a que nos veamos mucho en Barcelona!!! Me estoy desternillando de la risa del cuento del bajista! Anony aviador? No serás mi amigo de la infancia no????
Comment by Laura — July 29, 2005 @ 10:43 pm
Y ahora soy un en-fer-mero!
Comment by Anony Charly mouse — July 29, 2005 @ 11:10 pm
¡Pero Laura, te ries de las desgracias de mis amigos! ¡Yo lo contaba totalmente en serio!
Mira, te digo: en Barcelona podemos vernos todo lo que tú quieras, contando que a las dos de la tarde salgo de trabajar (esa es la hora oficial, pero a veces necesito quedarme un rato más porque hay mucha faena), imagínate hasta que se haga de noche…
Comment by Barbarita — July 29, 2005 @ 11:14 pm
Sting, a veces se disfraza de cantante de jazz.
Y le sale muy bien.
Y los varones que se disfrazaban de chico, ahora suelen ser travestis.
Laura, si yo siendo un roedor fuera aviador, sería Batman!
Charly García tiene un tema que se llama “Raros peinados nuevos”, que en su parte final dice:
Me gustaban las canciones de amor
me gustaban esos raros peinados nuevos
de chiquito fui aviador,
pero ahora soy un enfermero.
Comment by Anony mouse — July 29, 2005 @ 11:39 pm
No Barbarita, si yo me lo tomo en serio… y me lo imagino tan bien , que le voy poniendo caras de músicos que conozco… muchos de los cuales han tocado conmigo.
Anony, cuando yo sea chica de nuevo, voy a ser tu amiga.
Comment by Laura — July 29, 2005 @ 11:49 pm
Cómo, y ahora que somos?
Comment by Anony mouse — July 30, 2005 @ 12:21 am
No, digo, amiga de “prestame el avioncito, te presto los tacones”
Comment by Laura — July 30, 2005 @ 12:32 am
Qué feo, eso que me contás…
Bueh, pero es la última vez que me visto con tacones y me maquillo, eh!!??
Pasame el labial rojo carmesí, y ya que está el channel Nº 5…
Comment by Anony mouse — July 30, 2005 @ 12:54 am
El channel Nº 5 no, que me queda poco y puse a lavar el baby doll.
Comment by Laura — July 30, 2005 @ 1:40 am
Barbarita, te puedo mandar a Agus?, a ver te explico. La petisa que tiene 5 años, la vengo observando hace como un mes y está llena de manias muuuy raras. Si toca algo con una mano, luego lo hace con la otra, se olfatea las muñecas de la mano, y un montón de cosas más que empezó a hacer de 1 dia para otro. Yo intento no llamarle la atención pensando que se le va a pasar, pero veo que no y me saca de quicio. Si le pregunto porqué lo hace, me dice que es porque le hace sentir bien!! Dios mio, te la mando unos dias? Besos, guapa.
Comment by Silvana — July 30, 2005 @ 3:48 pm
Mándamela, Silvana, que yo me llevo bien con todas las niñas! Lo de Agus no me parece tan extraño, a mí de peque también me daba por oler según qué. Abría un cajón y no se me ocurría otra cosa que meter la nariz a ver qué tal, cada cajón olía distinto… y a veces eran un puaj! Abría el armario y pegaba la nariz a la pastilla de naftalina (imagínate mi abuela: tuvo que advertirme, con castigo incluído, que eso era venenoso para que no lo hiciera más). También adoraba el olorcito de las pastillas de jabón y siempre imaginaba que tenían que saber ricas (si el olor lo era, el sabor tendría que serlo). Un día ya no pude más y le pequé un mordisco a una y casi me muero del asco. Pero tenía que probar! Mi madre se enfadaba conmigo porque no entendía por qué me pasaba la vida oliendo las cosas. Pero fue sólo una época. Así que… ánimo!
Comment by Barbarita — July 30, 2005 @ 4:24 pm
Sting vive disfrazado de Mi Música Importante Empezó Después De Police.
Pero nadie le cree.
Comment by Bernardo — July 31, 2005 @ 10:44 am
Gracias Barbarita, me das esperanzas, pero como te digo, no es solo oler, yo la observo de reojo y no sabes!! toca con una mano, se da vuelta y con la otra, me parece tan raro!! además lo hace todo el tiempo!!
Comment by Silvana — July 31, 2005 @ 7:12 pm
Bueno, Sil, a lo mejor lo que quiere saber Agus es si las cosas tienen el mismo tacto con una mano que con la otra, y no se queda tranquila hasta que no lo comprueba. Quizá cuando pase un tiempo y se de cuenta que sí (o que no, dependiendo de la sensación que le dé a ella) deje de hacerlo.
Se me ocurre que puede estar investigando.
Comment by Barbarita — July 31, 2005 @ 7:54 pm
Yo tenía una amiga (ya de grande) que necesitaba probar todo con la lengua… papel, plástico, lo que fuere… Muuuuy rara… No me quedo a esperar los comentarios de Anony o de Bernardo por las dudas…
Comment by Laura — July 31, 2005 @ 9:20 pm
No, si no hace falta. ¿Qué puedo decir del cutis de tu amiga?
Comment by Bernardo — August 1, 2005 @ 5:39 pm
El guacho tiene cosas buenas después de The Police…
Comment by Anony mouse — August 1, 2005 @ 7:00 pm
Barbaritaaaaa… qué pasa que no se te ve con la capita por acá????
Comment by Laura — August 2, 2005 @ 1:53 am
Ay Laura, ayer a la tarde no pude estar por aquí NI POR LO DE LA MIRTA porque estaba tirada en la cama con una sabredosis de cannabis, creyendo que me moría. Ahora me acuerdo y me da risa, pero fue horrible. Sólo quería que me entrara un poquito de sueño porque necesitaba dormir… pero comí demasiada cantidad, al parecer.
Recomendación para todos los amigos de este cuadernito: nunca le echen marihuana a la tortilla creyendo que dormirán plácidamente la siesta, porque no es verdad.
Comment by Barbarita — August 2, 2005 @ 8:56 am
Barbarita te volviste loca??? Marihuana en la tortilla no!!! es estropear dos cosas a la vez! Estás mejor ahora?
Comment by Laura — August 2, 2005 @ 2:12 pm
Sí, estoy mejor. Acabo de llegar a la oficina. Como esta mañana no pude venir, voy a hacer el trabajo ahora… qué desastre!
(Casi lo mato a Xavi cuando me he enterado de la cantidad de maría que puso en la tortilla. Menos mal que ya se pasó todo, si no, esto acaba en divorcio).
Un besote!
Comment by Barbarita — August 2, 2005 @ 4:23 pm
-Señora cuál es su causal para solicitar el divorcio de este hombre?
-Calculó mal el condimento en mi tortilla.
Juaaaaa.
Comment by Laura — August 2, 2005 @ 4:45 pm
Pero esa tortilla no era para comer…
Era para enrollarla y fumarla!!
Comment by Anony mouse — August 2, 2005 @ 6:28 pm
Barbarita, dónde andas? hace dias que no posteás. Besos, cuidate.
Comment by Silvana — August 3, 2005 @ 2:14 pm
Ya no sos…, ahora te llaman Barbarita??
Con el regreso de Mirta te encontré y me alegró un montón.
Muchos cariños, chica murciélago! (Me encantó!)
Comment by pecadora — August 4, 2005 @ 3:59 am
Pasó algo Barbarita?
Comment by Anony mouse — August 4, 2005 @ 8:53 pm
No, no. Todo bien, Anony ;-)
Pecadora: ¡Bienvenida a la casa nueva!
Y sí, tuve que cambiar de nombre a estas alturas… qué cosas, ¿no?
Un besote!
Comment by Barbarita — August 4, 2005 @ 9:03 pm