Hoy llovía en Barcelona (suele pasar en cuanto me aliso el pelo).
La gente estaba algo melancólica, el tráfico denso, los taxistas habladores. Los taxistas colombianos, susceptibles.
Me tengo por una persona educada. Fuí poco al cole, vivo en un barrio de mierda, pero por sentido común creo que soy educada y sobre todo respetuosa. Sin embargo, los días de lluvia la gente se pone rara.
Me subo al taxi y le digo al tipo adónde voy.
Yo no tengo la culpa de que él lleve 12 años en España y todavía le salga el acento (si es que eso es algún problema), ni que tenga la piel más oscura, ni que haya gente que crea que porque paga un viaje tiene derecho a ser ofensiva. Yo sólo le he dicho adónde voy y le he señalado el camino que quiero tomar, como hago siempre con cualquier taxista. Y como no ha soltado una sílaba en señal de conforme ni nada parecido, he añadido simplemente: "Si quiere, le voy indicando".
Y el tipo entonces me mira por el espejo retrovisor unos segundos, y me responde secamente:
—Disculpe señorita, pero yo ya sé cómo se va hasta ahí. Llevo más de diez años manejando el taxi, conozco Barcelona como la palma de mi mano. La gente se cree que porque tenemos acento extranjero, algunos no sabemos ni leer. ¿Pues sabe qué le digo? Yo he vivido 18 años en Estados Unidos. En Boston, Massachusetts, para ser más exactos, y era piloto de helicóptero. Allá me casé y tuve tres hijos. Luego me divorcié y viví en Holanda, más tarde en Bélgica, y por último me vine a España, donde me volví a casar, y tuve dos hijos más. Es decir, tengo cinco hijos, tres americanos, que residen en la Florida, y dos españoles. Hablo cuatro idiomas y en Colombia, mi país, hay incluso mejores sitios que aquí para vivir. Pero los europeos creen que allá no conocemos ni los parquímetros.
Así todo el viaje. A veces la gente se pone enferma y les agarra manía persecutoria, ven fantasmas por todas partes. De modo que esta mañana Barcelona era el epicentro del racismo y yo he tenido que hacerme cargo. Porque si le digo que está meando fuera de tiesto, es capaz de soltarme que lo que me pasa es que lo envidio por toda su amplia cultura, sus idiomas, su don de gentes y su permiso de conducción de naves aeronáuticas con aspas.
En fin. Yo creo que era cosa de la lluvia.
