De la visita de mi amigo el previsor de riesgos laborales, saqué unas cuantas e interesantes conclusiones. A saber:
1. Que si en la oficina no hay camas con músicos sin casa durmiendo en ellas, vamos mejor.
2. Que si en la oficina no hay camas con músicos extranjeros sin casa durmiendo en ellas, vamos todavía mejor.
3. Que si no tenemos perros con nosotros haciéndonos compañía, evitamos mordiscos innecesarios y nos ahorramos disgustos. Pero sobre todo multas.
4. Que si dentro de tres meses alguien fuma en el interior de la oficina, un tipo, con la ley en la mano, nos puede pedir dinero.
5. Que da igual que el humo no moleste a nadie. Que da igual que la oficina sea tuya. Que da igual todo, que el tipo viene, te multa y punto.
6. Que la ley dice que cada empresa debería tener empleadas un 5% de personas con discapacidad en su plantilla.
7. Pero que la ley dice también que si no hay un ascensor, no es legal que la persona discapacitada esté trabajando ahí.
8. Ni tampoco es legal que esté y no tenga las puertas suficientemente anchas para que pase cómodamente con su silla de ruedas o sus bastones.
9. Que el despacho de la persona con necesidades especiales tiene que ser el más cercano a la salida de emergencia.
10. Que por supuesto tiene que haber una salida de emergencia.
11. Que no está permitido comer galletas ni beber zumo de naranja mientras se emiten facturas.
12. Que al tipo le da igual todo eso, pero que las leyes están hechas y son para todos. Que ni los músicos, ni los inmigrantes, ni los minusválidos, ni los gitanos, ni los perros están exentos de cumplirlas. Tampoco los diseñadores gráficos ni los free-lances de tipo indeterminado que entran y salen.
13. Que las personas que revisan la seguridad de las oficinas tienen el olfato muy fino y enseguida reconocen el olorcito del hachís, después de haberlo confundido con incienso.
14. Que, en realidad, los inciensos no pueden encenderse, y los porros menos. Que los porros además van a tener penalización dentro de tres meses, porque el humo es humo, independientemente de que coloque o no.
15. Que cuando viene un profesional a prevenirte de los riesgos laborales, deberías acordarte de decirle a las chicas que apaguen los velones que les tienen puestos a San Pancracio y a Santa Rita delante de los vinilos.
16. Que las empresas deberían tener un dueño concreto para ir mejor. Y si puede ser, que no estuviera de gira 10 meses al año y supiera hacer algo más que tocar música.
17. Que al tipo no te lo sacas de encima dándole la razón en todo. Que el tipo vuelve al cabo de un mes a ver si ya pusiste las barras en el baño para que puedas mear segura.
18. Que los previsores de riesgos laborales aguantan bien que les digas que el 80% de lo que están diciendo son idioteces, mientras les pagues sus 500 euros.
