El calendario de la Sra. Francisca
Esta mañana he ido a desayunar, como de costumbre, a un barcito que hay muy cerca de mi casa. Los dueños del establecimiento son una familia encantadora que cada día me guardan el croissant más rechoncho que hace el pastelero (también vecino). Sirven el café con leche con más mimo de todo el barrio, y ahí están siempre cuando una los necesita.
Entre nosotros tenemos costumbres. Con la hija intercambio gráficos de punto de cruz, recetas de cocina, libros y películas. Con la madre: plantitas, semillas, cualquier cosa que tenga que ver con el jardín, y sobre todo muchas historias de cuando ella era joven y vivía en su pueblo.
Hoy he llegado al bar y he visto sobre el mostrador el calendario que les enseño en la imagen. Cada año compro un calendario que incluya las fases lunares (imprescindible) y algunas otras informaciones estacionales. No siempre elijo el mismo porque me gusta variar. El caso es que esta mañana cuando he visto el librito sobre el mostrador he abierto los ojos grandes, y he dicho algo parecido a:
—¡Carmen, ¿dónde has comprado esto, en el barrio?!
Y ella (la hija):
—Sí, en "La Papeli".
("La Papeli" es la papelería que tenemos más cerca).
Y yo:
—Uhhhh, ahora mismo voy a por uno.
Y ella:
—Es de mi madre, cada año quiere este mismo. Los tiene guardados todos desde hace la tira de tiempo. Le gustan mucho estas cosas.
—A mí también —le digo, y a la Carmen se le asoma una risilla incrédula—. Sí, nena, es que soy muy antigua.
A los tres segundos viene la Sra. Francisca y me planta el librito en las manos:
—Para tí, Barbarita. Te lo regalo. Mañana la Carmen me compra otro.
Lo mejor de que alguien a quien aprecias te regale un calendario, es que cada vez que lo consultas sientes el cariño que compartes con esa persona.

Hola Ani,
Hace tiempo que te visito (en silencio pero compartiendo mucho).
Generalmente, te leo cuando los chicos estan en la escuela. Hay mucha tranquilidad en la casa (un rato al día se necesita) y puedo disfrutar un rato de la música y de la lectura en la compu sin interrupciones. No tengo la facilidad para escribir lo que siento o pienso y muchas veces lo veo reflejado en las páginas que leo.
En particular, hoy me gusto el final y si me permitís el atrevimiento, te “diría” que (usando tus palabras): Lo mejor de que alguien a quien aprecias te regale ulguna “cosita”, es que cada vez que la miras sientes el cariño que compartes con esa persona.
Que tengas un lindo día.
Saluditos.
Ale
Comment by Alejandra — November 12, 2004 @ 12:17 pm
Hola Alejandra, bienvenida!
Efectivamente, así es. Un regalo siempre guarda la intención del que lo da. Yo en particular prefiero los regalos espontáneos, como este que explico en el post, a esos regalos que “hay que hacer”. Un regalo estupendo, por ejemplo, es cuando mi vecina de rellano hace canelones caseros y de repente llama a mi puerta y me da un platito. Ese regalo ya no lo veo más porque me lo como rápido, pero no hay nada más cariñoso que alguien que comparte alimentos que ha tardado toda una mañana en preparar.
Es todo un tema esto de los regalos.
Buen día para tí también!
Comment by Barbarita — November 12, 2004 @ 3:11 pm
Cierto, te emociona el solo hecho de que esa persona penso en ti para obsequiarte algo, el recibir detallitos de personas cercanas y no tan cercanas te alegran la vida.
Por ejemplo, ami me encanta que mi esposo pase por la panaderia y escoja algun bocadillo para mi, algo que el sepa que me agradara.
Yo Ani, desde mi Hermosillo querido te mando un par de abrazos que tenia destinados para ti.
Saludos.
Comment by Mercedes — November 12, 2004 @ 5:47 pm
Los regalos que más quiero son los que me dieron porque sí, y cada vez que los veo me alegran el alma.
Te cuento una anécdota chiquita: vivimos muchos años en un edificio de 13 departamentos donde formabamos casi una familia entre los vecinos. Cuando nos mudamos (por falta de espacio, los niños crecen), nos hicieron una fiesta de despedida y nos regalaron un calendario para el año que comenzaba, en cada una de las doce hojas cada vecino nos había puesto unas palabras tan cariñosas que aunque el calendario perdió vigencia (fue hace tres años atrás) lo tengo aún colgado porque me llena de gusto volver a leerlo.
Comment by Ginger — November 12, 2004 @ 10:08 pm
¡Qué linda tapa!
¡Yo quiero uno!
Un beso grande.
Comment by La Romu — November 13, 2004 @ 2:11 pm
Mercedes: sí, qué lindo que el marido traiga cosas que le gustan a una para comer!
Abrazos para tí también.
Ginger: qué pena cuando tienes que mudarte de casa y dejar a los vecinos que aprecias. Yo también tengo regalitos de vecinos que dejé en otros sitios. En especial llevo un pendiente muy chiquitito en el lóbulo de la oreja, que era de una vecina que vendía antigüedades, y justo caundo me iba de aquél edificio, ella me dijo que pasara a su casa y eligiera algo de todo lo que tenía por allí, y yo elegí ese pendiente porque no tenía la pareja y me pareció que no lo iba a vender así solo. Lo llevo siempre puesto porque además de ser muy lindo, me recuerda a ella y a todo lo que me ayudó en aquellas épocas ;-)
Romu: es un calendario muy local, no te serviría. Si no, te mandaba uno por correo.
Beso!
Comment by Barbarita — November 13, 2004 @ 8:20 pm
Muy lindo el gesto, ahora, me quedan algunas preguntas:
1- Los croissants son como las facturas de este lado del charco?
2- Quién es Fray Ramón, Ermitaño de los Pirineos?
Comment by Guty — November 15, 2004 @ 4:22 pm
Guty, te cuento:
1- Segun Cristina, la esposa de Hernán, las facturas son como los croissanitos del OpenCor (que es una tienda que abre las 24 horas y venden de todo). Yo no me atrevería a decir que son lo mismo porque nunca he probado una factura, pero supongo que es algo parecido.
2- No tengo el gusto de conocer al tal Fray Ramón, pero me hago a la idea de que es un frailecito muy viejo que vive en la montaña (eso lo pone bien claro en la tapa), recordando los tiempos en que sólo los ricos pasaban sus vacaciones en los Pirineos y no se le llenaba la puerta de la ermita de autobuses llenos de señoras jubiladas como ahora.
Comment by Barbarita — November 16, 2004 @ 8:04 pm
Hola Barbarita hace ya tiempo que no te visito y acabo de leer todo lo que escribiste, pero no me veo capaz de responder a todo (lo siento). Solo decirte que es cierto que lo mejor de los regalos es que sean espontaneos. Espero que estes muy bien, yo ahora estoy viviendo en otra ciudad y tengo poco tiempo para conectarme espero pasar mas por aqui. Un besazo a todos.
Comment by _NaGoRE_ — November 20, 2004 @ 2:45 am
¡Nagore, hola!
Gracias por pasar a saludar. Ojalá te vaya muy bien todo por ahí (en tu nuevo sitio, me refiero).
Un beso grande!
Comment by Barbarita — November 20, 2004 @ 1:25 pm
Cuando vengas a Bs As te voy a hacer probar las facturas, son muy ricas aunque engordan. Iba a escribir que a mi no me gustan las que llevan dulce de leche, pero ¿vos probaste alguna vez el dulce de leche?
(Observen que interesante intercambio cultural gastronòmico).
Comment by Ginger — November 23, 2004 @ 7:11 pm
El dulce de leche lo probé cuando mi hijo tenía 5 ó 6 años en un restaurante argentino que había puerta con puerta en el lugar de trabajo de mi ex-marido. Así que imagínate si hace años. No me puedo arcordar del sabor… sólo me acuerdo que me pareció algo hiper dulce. Aunque debo decir que yo no soy muy golosa con el azúcar y cualquier cosa ya me parece demasiado.
Y ahora me estoy acordando de algo, creo que lo que son croissants aqui, allá les dicen medialunas. Creo, no lo sé bien.
Comment by Barbarita — November 24, 2004 @ 1:51 pm
Una pregunta tonta… pero quien es fray Ramon? Nunca he oido hablar de el y me ha entrado la curiosidad… he crecido practicamente en los Pirineos y me sorprende haberme perdido la leyenda… jajaja.
Otra cosita, que envidia me das con tu cafe del barrio! yo aqui en Amsterdam aun no he podido encontrar un barcito de esos familiares con buenos croissans… ufff.
Comment by Susana — November 29, 2004 @ 4:15 pm
Ni idea, Susana!
La primera noticia que tengo del tipo en cuestión es el calendario este.
Como autores de los textos aparecen dos personas diferentes. Y otro tipo como autor de las imágenes.
Supongo que “Fray Ramón” es sólo una manera de poner un nombre comercial al calendario.
O a lo mejor es alguno de los autores, que además es fraile. Ni idea.
Comment by Barbarita — November 29, 2004 @ 6:18 pm