Existe una taberna irlandesa donde algunas noches tocamos con nuestra banda de blues. A la señora que la regenta la llamamos "la bruja" en el peor sentido de la palabra, y el apelativo se lo ha ganado a pulso… ¡sin ningún género de dudas!
Pagar, lo que se dice pagar, paga poco, como ocurre en casi todas las salas pequeñas. Pero es que además de poco paga mal, porque cada vez que vamos a cobrar intenta racanearnos 10 euros de los 70 en que habíamos quedado inicialmente. ¡Diez euros, señores, en un local donde el precio de la consumición más raquítica está en los tres!
La cosa es que al final siempre nos da el dinero que falta cuando se lo reclamamos, pero lo suelta a regañadientes, mascullando por lo bajo que hemos bebido mucho y que la banda que tocó ayer sólo tomaron agua, que además eran menos componentes… y en fin, todo tipo de excusas absurdas para ahorrarse semejante capital.
Lo que más llama la atención de este singular caso de tacañería patológica, es que la escena se repite una y otra vez en cada concierto que hacemos ahí, y claro, ya no es sólo que se trate de algo tan ridículo por parte de esta señora (que lo es), sino que acaba convirtiéndose en la risa total cada vez que esperamos a que nos pague, imaginando por dónde saldrán los tiros y apostando a la teoría más surrealista.
Ha habido momentos en los que, dado lo patético de la negociación, hemos pensado muy seriamente en no volver a tocar allí, pero haciendo honor a la verdad hay que decir que los conciertos en esa sala siempre resultan especiales. El público es muy agradecido y entusiasta y el ambiente particularmente agradable, y eso, al final, compensa.
Sin embargo, y en previsión de futuras pérdidas, ya hemos tomado la medida más eficaz que se nos ha ocurrido: alentar a nuestros amigos a que si vienen a vernos a la "mazmorra de la bruja", intenten distraer siempre sus cuentas y se den todos por cordialmente invitados.

Si leés lo que escribí hoy, ahí hay un camino. Un estado masí cantado. Le tenés que arrojar en plena jeta:
¡Ma sí, metete lo dié euro en el orto!
Y mientras vos la escandalizás, tu novio le sustrae el faltante.
Que una cosa es renegar y otra comer vidrio.
Un beso grande.
Comment by La Romu — July 21, 2004 @ 6:37 pm