Ayer noche sucedió una cosa en Crónicas Marcianas que por lo visto ha humillado, ofendido y sacado de sus casillas al "colectivo de discapacitados" de este país en pleno; como si no existieran motivos verdaderamente sangrantes para que uno se sienta molesto en esta vida, ahora resulta que tenemos que desviar la atención hacia las idioteces que pasan en la tele.
Por lo que parece, la exconcursante de Gran Hermano, Aida Nízar, en uno de sus habituales arranques de divismo, se acercó ayer al público durante el programa para recibir los silbidos y abucheos de una parte de la grada, y las muestras (pocas) de veneración hacia su persona por parte de la otra. El caso es que haciendo el paseíllo triunfal por el plató, Aida llegó hasta un chico que iba en silla de ruedas y éste, lejos de lo que ella podía imaginar en ese momento, no quiso besarla.
¡Ja! La tipa entonces se lo queda mirando de forma soberbia y le suelta, así como escupiendo las palabras: "Te iba a decir algo, pero ¿sabes lo que pasa?, que Dios le da a cada uno lo que se merece". Y se va, bajando las escaleras muy estirada, con toda la arrogancia que le otorga su enfermiza personalidad megalomaníaca.
Pues bueno. Que cada uno se lo tome como quiera, pero me da risa que de repente TODOS los discapacitados de este país pongan el grito en el cielo porque una descerebrada como esa intente humillar (que seguramente no lo consiguió) a un chico minusválido haciendo, como de costumbre, alarde público de su mal gusto y pésimo nivel humano, y se pongan hechos una furia clamando por la dignidad del discapacitado. Y lo que es peor, que clamen, exijan y argumenten en nombre del "colectivo de personas con discapacidad".
Con todos mis respetos, yo también formo parte de ese colectivo y a mí la tipa ésta, Aida Nízar, no me humilla en lo más mínimo. Sinceramente, me ofende mucho más que un taxista finja no haberme visto cuando alzo la mano y no pare, sólo por no tener que molestarse en meter mi silla en el maletero del taxi. Me indigna más, pero mucho más, que una asociación de discapacitados proteste porque un programa de televisión tenga contratados a dos actores acondroplásicos haciendo un número de humor, y consiga que los despidan alegando que perjudican la imagen de las personas con minusvalía, y los dejen en el paro.
Cada día me siento más reticente a que alguien me encasille y crea que comparto de verdad algo con cualquier otra persona sólo por el hecho de que ambas tengamos problemas de movilidad. Realmente no sé qué es lo que pasa con el "colectivo", pero más que de discapacitados, parece un colectivo de personas que no tienen ni idea de lo que es la vida real, que no salen de sus casas, que cualquier cosa que les sucede y no les gusta, siempre es por culpa de la "sociedad que los margina".
Yo también soy una persona con discapacidad y no me siento ni marginada, ni infravalorada, ni ofendida por nadie que no tenga ninguna importancia en mi vida, y mucho menos por lo que diga una chiflada en un programa de televisión. Y sobre todo, no me siento en absoluto representada por las cabezas visibles de ese grupo de gente denominado "el colectivo de personas con discapacidad" en España.
Señoras y señores, oféndanse cuando vayan a una sala de cine de construcción reciente y el lugar asignado a las sillas de ruedas esté en la primera fila. Oféndanse cuando tengan que comerse una cola de media hora en cualquier oficina de la administración pública y no haya un mísero banquito para sentarse. Oféndanse cuando las plazas de aparcamiento reservadas para minusválidos estén ocupadas por vehículos de personas sin discapacidad y no pase absolutamente nada. Pero por favor, no se ofendan por memeces y juicios de valor de personajes que no tienen otro cometido en esta vida que el de la provocación barata y el de vivir del cuento. Apliquen inteligencia, que la dignidad del discapacitado no merma por la mala educación de algunos esperpentos mediáticos, que igual valdría un poco la pena no ir por el mundo haciendo el papel de víctima cada vez que hay ocasión. La verdad, no sé qué puede sentarme peor como discapacitada.
